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Habla uno de los 3 funcionarios encarcelados de Valdemoro: «Aún no sé por qué fui detenido»

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Luis Miguel Montero

Paco, nombre ficticio, es uno de los cuatro funcionarios detenido hace un año, en concreto el 31 de mayo de 2021, por la Guardia Civil, en el marco de la operación Orión Madrid contra el tráfico de drogas en la prisión de Valdemoro. Paco explica a OKDIARIO, que «aún no sé por qué fui detenido». Es la primera vez desde que se archivó la causa contra ellos que uno de estos funcionarios habla públicamente para relatar lo acontecido en su caso y declarar su inocencia, una vez ratificada por el Juzgado que llevó su causa.

Los arrestos fueron ampliamente publicitados por la Prensa. Las crónicas de principios de junio de 2021 contaban que para completar la operación Orión la Benemérita había detenido a cuatro funcionarios de la prisión de Valdemoro (Madrid III), acusados de tráfico de drogas y de introducir teléfonos móviles en esta cárcel desde el inicio de la pandemia. El escándalo fue mayúsculo.

Luego se supo que solo tres de los cuatro detenidos ingresaron en prisión de manera provisional, ya que hubo un «error de identificación» con el cuarto detenido y fue puesto en libertad sin cargos. Los otros tres, dos hombres y una mujer, estuvieron en la cárcel de Estremera (Madrid VII) hasta que la juez instructora tomó declaración a varios «testigos protegidos», presos de la cárcel de Valdemoro, que se desdijeron ante la juez de lo que aparecía en el atestado inicial de la Guardia Civil, para no incurrir en falso testimonio. La causa contra los tres funcionarios fue archivada totalmente el 25 de mayo de 2022, pero el estigma de haber sido señalados, detenidos y encarcelados mantiene todavía a los cuatro de baja psicológica, un año después.

Nadie sabe por qué Paco fue detenido, al igual que sus tres compañeros. Pero no lo sabe él ni quizás lo sepa nadie. Paco, nombre ficticio con el que OKDIARIO ha bautizado a uno de los funcionarios por razón de su trabajo con presos desde hace tres décadas, es el único de los detenidos y encarcelados en la Operación Orión aquel 31 de mayo de 2021 que se ha atrevido a contar su experiencia. Paco comienza su relato de manera cronológica y cuenta que «aquel día llamaron dos guardias civiles a la puerta de mi casa a las 7.10 de la mañana y me dijeron si podía acompañarles, les pregunté que si era una detención y me respondieron que no. Cuando salí de casa me esposaron con las manos a la espalda».

A partir de ese momento, comenzó el largo periplo de Paco hasta lograr el sobreseimiento de la causa, algo que le costó cuatro meses y medio de cárcel en Estremera, en el módulo destinado a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, «me dijeron que estaba en la misma celda que Villarejo», recuerda. Cuando llegó ante la juez supo de qué se le acusaba: «organización criminal, prevaricación, cohecho, delito contra la salud pública (tráfico de sustancias estupefacientes en el interior de establecimiento penitenciario cometido por funcionario público) y omisión del deber de perseguir delitos».

Paco explica que la primera pregunta de la juez fue «¿qué opina de la gente que ha matado en prisión?», y relata que «me quedé en shock, no sabía de qué hablaba y luego entendí que se refería a los presos muertos por drogas dentro de la cárcel unos meses antes».

En cualquier caso, las explicaciones de los funcionarios no convencieron a la juez instructora, excepto las de uno, o más bien las del director de la prisión, José Antonio Luis de la Iglesia, que aseguró haberse equivocado al señalar el nombre de uno de los detenidos, que fue el que quedó en libertad sin ingresar en la cárcel.

A prisión

Los tres funcionarios fueron a la cárcel, a pesar de que la misma Guardia Civil reconoce en un atestado previo, el 30 de noviembre de 2020, entregado a la juez, que «en relación a los funcionarios de prisiones aquí relacionados, de las gestiones operativas relativas a los mismos, igualmente éstas han sido infructuosas, por cuanto no se ha podido obtener prueba incriminatoria alguna, salvo lo manifestado por las diferentes fuentes vivas consultadas y aquí relacionadas». Esas «fuentes vivas» eran varios presos de módulos, donde incluso algunos de los detenidos ni siquiera prestaban servicio.  A pesar de ello, seis meses después eran detenidos. Todo esto lo pudieron averiguar los abogados de los funcionarios a posteriori porque el sumario fue declarado secreto y ni siquiera ellos podían conocer las pruebas en las que se sustentaban las acusaciones.

La investigación se había iniciado en 2020 tras detectarse droga en la prisión de Valdemoro durante el estado de Alarma por el COVID y la famosa fuga de el Piojo, un butronero y alunicero conocido por la violencia de sus robos. Según el Ministerio del Interior, tras prohibirse los vis a vis, las visitas a presos y los permisos de salida, el tráfico de drogas dentro de las cárceles españolas se había reducido a mínimos, excepto en la de Valdemoro, y se culpó de ello a los funcionarios, los únicos que entraban y salían a diario del recinto, «nadie se fijó en los proveedores, sanitarios o voluntarios que entraban y salían igualmente de la cárcel», explica Paco.

Los detenidos tardaron tres días en ser puestos a disposición judicial, «con unas condiciones tremendas, no nos daban ni de comer, solo agua y alguna chocolatina, porque decían que no había presupuesto», relata este funcionario de Valdemoro. Ahora todos están de baja y se sigue contra ellos un expediente administrativo, procedimiento normal en Prisiones cuando un funcionario es acusado, que les impide cobrar el sueldo completo, en concreto cobran el 80 por ciento del mismo. Prisiones niega el cierre del expediente administrativo en tanto el auto de sobreseimiento sea firme, algo que parece de sentido común a la vista de la marcha atrás de los testigos. «Los presos no son tontos y saben que un testimonio falso ante la Guardia Civil se lo pueden permitir, pero en el juzgado no porque pueden incurrir en un delito que se les sumaría a la condena, por eso cuando son interrogados por la juez se desdicen de todo lo anterior», explica Paco.

La misma operación Orión Madrid investigó, entre otras cosas, varias cuentas bancarias, a una persona relacionada con un homicidio y la caída de drones sobre la prisión desde el año 2018, pero ninguna de esas pistas llevaba hasta los funcionarios de la prisión de Valdemoro. A pesar de todo, tres de ellos estuvieron en la cárcel de Estremera, «durante 15 días sin salir de una celda ni poder pasear, nosotros lo máximo que hemos tenido a un preso son 5 días en la celda. Volver a trabajar en la misma prisión es algo que no les inoportuna a ninguno de ellos,»cuando me encuentre bien acudiré a mi puesto de trabajo sin dudarlo», afirma Paco y expresa en voz alta un deseo común: «que se asuman responsabilidades quien las tenga que asumir».

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