Madagascar comercializa una supuesta cura para el COVID-19 desoyendo a la OMS
Madagascar asegura tener una cura para el COVID-19 basada en un extracto de plantas. El país ha iniciado ya la comercialización de la supuesta medicina en diferentes territorios de África. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la eficacia del medicamento no está probada.
El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, anunció el remedio hace un mes en una rueda de prensa, bebiendo él mismo un líquido de color ámbar de una botella y asegurando que dos personas ya se habían curado. El tónico, bautizado con el nombre de «COVID-19 Organics», está elaborado con Artemisia, una planta utilizada contra la malaria. La OMS reitera que se desconocen los efectos secundarios y la validez del fármaco.
Temas:
- Coronavirus
Lo último en Internacional
-
El albañil español que triunfa en Noruega: salarios de hasta 6.200 euros, jornadas de 37,5 horas y un problema que preocupa al país
-
El ambicioso proyecto de la UE para unir España, Francia y Portugal en tren: estará listo en 2040 y agilizará cientos de horas de viaje
-
El megaproyecto que amenaza el liderazgo de China en energía: la mayor central hidroeléctrica de la historia estará en África
-
Dos muertos y dos heridos tras chocar en el aire dos helicópteros cuando estaban apagando un incendio en Grecia
-
Un matrimonio de Valladolid, entre los 13 muertos del accidente de una avioneta turística en Perú
Últimas noticias
-
Entrada masiva de inmigrantes a Ceuta desde Marruecos, en directo: última hora de la frontera y reacciones
-
Vox dispara la afiliación en Castellón un 30%: roza los 1.300 militantes de los que el 42% son mujeres
-
El albañil español que triunfa en Noruega: salarios de hasta 6.200 euros, jornadas de 37,5 horas y un problema que preocupa al país
-
Qué significado tiene el proverbio chino: «Cuando estoy con otras personas, aprendo de sus cualidades para incorporarlas a mi vida y observo sus errores para evitar cometerlos yo mismo»
-
Los vecinos de Ceuta desmienten el relato del Gobierno: «Hablan de normalidad y esto parece un campo de refugiados»