Ucrania desafía los costes bélicos: idea un sistema antidrones ‘low cost’ que cuesta menos que un iPhone
Los modelo P1-SUN de SkyFall y el Sting de Wild Hornets se fabrican en impresoras 3D

La guerra de Ucrania y la de Irán nos han dejado datos asombrosos, como los bajísimos costes de algunas de las armas más usadas en ambas contiendas; en concreto, los drones, enormemente destructores, pero, sobre todo, los sistemas antidrones ‘low cost’ que ha inventado Ucrania.
Los drones iraníes Shahed-136, los famosos kamikaze de impacto único que Rusia e Irán usan masivamente, tienen un coste de producción muy bajo comparado con los misiles, lo que es, precisamente, su mayor ventaja estratégica: son baratos de fabricar, pero obligan a los defensores a gastar mucho más en interceptarlos con métodos tradicionales.
Las estimaciones más contrastadas del coste por unidad del Shahed-136 son de entre 20.000 y 50.000 dólares. Comparados con los misiles de crucero o balísticos, que cuestan millones, estos drones son una ganga.

Pero lo que realmente ha desafiado los altos costes armamentísticos son los sistemas antidrones que ha desarrollado Ucrania, principalmente los drones interceptores o «drones cazadores» de bajo coste para derribar los Shaheds iraníes que usan los rusos; una innovación clave con la que han hecho de la necesidad virtud.
Ucrania ha pasado de depender de misiles caros, como los Patriot americanos que les costaban millones por disparo, a producir sistemas antidrones o interceptores masivos súper baratos que chocan o estallan al topar contra los drones rusos. Algunos modelos de estos sistemas antidrones cuestan menos que un iPhone…
El P1-SUN de SkyFall
Es el caso del famoso interceptor P1-SUN de la empresa ucraniana SkyFall, cuyo coste es de 1.000 dólares y ha derribado más de 1.500 drones Shahed en cuatro meses, asegura SkyFall.
Construido sobre una estructura modular impresa en 3D, con fibra óptica y visión por computador, el SkyFall P1-Sun es un dron interceptor de última generación diseñado para una respuesta rápida ante amenazas aéreas de sistemas aéreos no tripulados. «Capaz de operar a altitudes de hasta 5.000 metros y alcanzar velocidades de hasta 450 km/h, proporcionando una solución eficaz contra drones para aplicaciones militares y estratégicas», asegura su creadora SkyFall.
Interceptor Sting de Wild Hornets
Otro sistema antidrones de Ucrania que ahora está siendo muy codiciado por los países del golfo Pérsico en la guerra de Irán son los Sting, de Wild Hornets. Su precio ronda los 2.000 dólares y ha derribado más de 3.000 drones Shahed desde su entrada en servicio regular en junio de 2025, según asegura la compañía Wild Hornets.

Al igual que el P1-SUN, el Sting se imprime en 3D y puede alcanzar velocidades de vuelo de 343 km/h y navegar a una altitud de 3.000 metros. Cada mes se fabrican más de 10.000 unidades.
Octopus 100
Finalmente, otro modelo de interceptor ucraniano de drones y misiles es el Octopus 100, que cuesta 3.000 dólares y que incorpora IA, cámaras térmicas, velocidades de más de 300 km/h y mayor alcance. Puede llevar 1,2 kilos de carga.

El Octopus 100 es un dron interceptor ucraniano de última generación, diseñado para combatir drones Shahed y otras amenazas aéreas, que ha iniciado su producción masiva con apoyo británico. Desarrollado por Ucrania con apoyo de Reino Unido, este sistema utiliza IA para mejorar la defensa aérea y busca producir miles de unidades mensuales.
Así funciona el Octopus 100, según su fabricante:
- Detecta el objetivo por medio de radares, sensores ópticos o sistemas de defensa aérea.
- Intercepta la amenaza por medio de sistemas GPS, visión artificial o IA a tiempo real.
- Neutraliza el dron enemigo.
- Regresa a tierra o se destruye junto al objetivo.
Países del Golfo, EEUU e Israel los quieren
Ucrania ya fabrica miles al mes de todos estos interceptores antidrones, 50.000 en algunos casos. Estos sistemas han logrado derribar entre 70 y el 80% de los Shahed en zonas clave, como sobre Kiev, con un coste por derribo mucho menor que un misil Patriot o incluso otros sistemas como Stinger/ NASAMS.
La diferencia económica es brutal. Por eso países del Golfo, EEUU e Israel están interesados en comprar o coproducir esta tecnología ucraniana. Ucrania ha hackeado la economía de la defensa antiaérea con interceptores baratos, convirtiendo la amenaza ruso/iraní en algo mucho más manejable en costes.