Internacional

Un nuevo juez retoma la denuncia del fallecido fiscal Nisman contra Cristina Fernández de Kirchner

La Cámara de Casación Federal ha adjudicado al juez Ariel Lijo la investigación de la denuncia presentada por el fallecido fiscal Alberto Nisman contra la ex mandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner por obstaculizar las pesquisas del atentado contra  la Asociación Mutual Israelita Argentina, la AMIA.

El alto tribunal ha otorgado la causa a Lijo por sorteo, tras apartar a su colega Daniel Rafecas, quien ordenó archivar la denuncia del fallecido fiscal del caso AMIA por considerar que no había delito ninguno, informa el diario argentino La Nación.

La Cámara ordenó el jueves recuperar la denuncia elaborada por Nisman contra Fernández de Kirchner y varios miembros de su Gobierno, incluido el ex canciller Héctor Timerman, por, supuestamente, encubrir a los responsables iraníes del atentado contra la AMIA.

Nisman cuestionó el Memorándum de Entendimiento suscrito en 2013 por Argentina e Irán para destrabar las investigaciones. Según su teoría, en realidad Fernández de Kirchner habría accedido a desviar las pesquisas de los sospechosos iraníes a cambio de un canje de petróleo por grano, algo que ésta ha negado en todo momento y combatido en los tribunales.

Nisman murió apenas unos días después de presentar esta denuncia. Su cadáver fue encontrado en su apartamento de Buenos Aires con un disparo en la cabeza. Aunque en un principio se habló de suicidio, los investigadores están ahora convencidos de que fue un homicidio.

El fiscal Gerardo Pollicita se ocupó de la denuncia de su colega y ordenó más de 50 diligencias para impulsar las indagaciones, pero Rafecas archivó el caso. El también fiscal Germán Moldes apeló el fallo ante la Cámara Federal, que ratificó la decisión. La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), en un último intento por resucitar el caso lo llevó a Casación, donde se ha retomado.

El atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) ocurrió el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires y se saldó con 85 muertos y 300 heridos, convirtiéndose así en el mayor ataque terrorista perpetrado hasta ahora en suelo argentino.