Milagro en Venezuela: rescatan a un padre y a su hijo tras pasar más de 72 horas bajo los escombros
A partir de las 72 horas, las probabilidades de supervivencia biológica caen drásticamente

Un padre y su hijo fueron rescatados con vida este domingo en el estado venezolano de La Guaira, tras permanecer atrapados durante casi cuatro días bajo los escombros de una edificación que colapsó tras los devastadores terremotos que sacudieron al país el pasado miércoles. El rescate, llevado a cabo por equipos internacionales de emergencia, se produjo en medio de una tragedia que ya deja cerca de 1.500 fallecidos y 3.238 heridos en distintas regiones de Venezuela.
El rescate fue realizado por socorristas franceses y estadounidenses en una zona costera de Caraballeda, ubicada a unos 40 kilómetros de Caracas. Tras varias horas de trabajo entre enormes bloques de cemento, hierro retorcido y otros restos de la estructura, los rescatistas lograron localizar y extraer con vida a las dos víctimas, generando un momento de esperanza en medio del desastre que afecta al país.
El menor fue extraído primero con el cuerpo lleno de polvo, sangre en la rodilla y una mano vendada. Él y su padre estaban con el torso y las piernas desnudos, cubiertos apenas por un trozo de tela. Los rescatistas los bajaron de la montaña de hormigón acostados en una lona azul, atendiéndolos con una bolsa de suero y una sonda, primero el joven y luego su padre.
La regla de las 72 horas
A partir de las 72 horas, las probabilidades de supervivencia biológica caen drásticamente, lo que obliga a los equipos de emergencia a cambiar su estrategia operativa debido a una serie de factores:
- La deshidratación y la regla de los 3 días: el cuerpo humano puede resistir semanas sin alimento, pero solo un promedio de 72 horas sin agua. En el clima cálido y húmedo de zonas costeras afectadas como La Guaira, la sudoración acelera la deshidratación. Sin líquido, los riñones comienzan a fallar, provocando una insuficiencia renal generalizada que causa la muerte en poco tiempo.
- Gravedad de las lesiones: las personas atrapadas suelen sufrir traumas severos, hemorragias internas o el llamado síndrome de aplastamiento. Cuando los músculos quedan comprimidos por vigas o placas de concreto durante más de 3 días, acumulan toxinas dañinas. Al liberar la presión bruscamente sin un entorno médico avanzado, estas toxinas viajan al corazón y a los riñones, provocando paros cardíacos inmediatos.
- Falta de oxígeno y asfixia progresiva: los espacios confinados debajo de los edificios colapsados tienen un volumen de aire muy limitado. Con el paso de las horas, el oxígeno disminuye y los gases tóxicos o el polvo en suspensión bloquean las vías respiratorias, provocando asfixia o infecciones pulmonares agudas antes de alcanzar el cuarto día.
- Cambios en la logística de rescate: superadas las 72 horas, los protocolos de agencias internacionales como la OMS y los equipos de rescate (como la UME de España que opera en el país) reorganizan sus recursos, como usar a los perros de rescate para comenzar a identificar supervivientes de fallecidos.