Internacional

La amenaza independentista catalana podría hacer caer al gobierno de Bélgica

Los separatistas flamencos de Bélgica quieren sacar partido de la actual situación en Cataluña. La formación nacionalista N-VA que ganó las elecciones pero no lidera el gobierno, que preside liberal francófono Charles Michel, ha manifestado que «no podemos arriesgarnos de perder nuestra credibilidad».

Es por ello que unas nuevas elecciones a mitad de legislatura se podrían acercar y la llegada al poder de Carles Puigdemont constituye otra medida de presión de los secesionistas que amenazan con romper la coalición. Por su parte, el Mouvement Refórmateur de Michel, socio europeo de Albert Rivera, considera que el apoyo a la independencia catalana sentaría un precedente y Flandes podría ver posible sus ansias separatistas.

El ministro del interior belga, el nacionalista Jan Jambon, ha declarado al diario belga De Morgen que «en caso de que la independencia catalana se consume, ésta será una cuestión difícil para nosotros». A pesar de que Cataluña a día de hoy no supone “una amenaza directa al gobierno”, sí cree que “es material explosivo”.

El partido nacionalista N-VA en los últimos tiempos había aparcado sus aspiraciones secesionistas pero en las últimas semanas está volviendo a la agenda mediática. Si tal como está previsto, se cumple la legislatura, será en 2019 cuando se enfrenten a nuevas elecciones generales donde con el impulso de el procés tendrán muchas opciones de ver mejoradas sus ya altas expectativas de vencer holgadamente.

Hacer caer al gobierno belga con el fin de comprometer el apoyo a una Cataluña independiente. Esa sería la clave para esta formación para la cual, en palabras del ministro Jambon, “los pueblos poseen el derecho democrático a escribir su propio destino dentro de la UE».

Cuando comenzaron los primeros movimientos del gobierno de Artur Mas el partido N-VA ha venido siendo uno de sus pocos apoyos en Europa. El respaldo mutuo de forma pública se ha representado en múltiples ocasiones.