Internacional
REPRESIÓN EN IRÁN

Al menos 51 manifestantes asesinados por el régimen de los ayatolás desde el inicio de las protestas

Los disparos se produjeron en Zahedán durante el 13.º día de protestas antigubernamentales lideradas por la comunidad baluch

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Las fuerzas de seguridad iraníes han abierto fuego este viernes contra manifestantes en la ciudad de Zahedán, en la decimotercera jornada consecutiva de protestas contra el régimen de los ayatolás. La represión brutal ha dejado ya un balance provisional de al menos 51 muertos desde el inicio de las movilizaciones, según datos del grupo de derechos humanos Iran Human Rights, con sede en Noruega. La premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi ha alertado del riesgo de una «masacre» en el país mientras el régimen mantiene bloqueado el acceso a Internet, una estrategia que impide conocer el alcance real de la violencia desplegada por las autoridades para sofocar las protestas ciudadanas.

Cientos de personas se han movilizado nuevamente en la ciudad de Zahedán, en el sureste de Irán, desafiando el fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad del régimen. La ciudad, de mayoría suní, ha sido el epicentro de un movimiento de resistencia que denuncia la represión de los ayatolás y las desigualdades económicas y sociales que afectan a comunidades minoritarias como la baluch.

Las manifestaciones, en gran medida lideradas por miembros del grupo étnico baluch, incluyeron una concentración de mujeres en la que se escucharon consignas como: «De Zahedán a Irán, mi vida por Irán» y «Ésta es la batalla final, Pahlavi volverá», en referencia al hijo del sha de Irán, que respalda las protestas desde su exilio en Estados Unidos.

Según Haalvsh, especializado en los derechos de los baluch, las fuerzas de seguridad iraníes abrieron fuego contra los manifestantes, dejando varios heridos. Los disparos se produjeron cerca de la mezquita Makki, donde los manifestantes habían rezado antes de salir a las calles. Esta acción se suma a un patrón de represión documentado por organizaciones de derechos humanos, que denuncian el uso de fuerza letal y detenciones arbitrarias contra quienes protestan pacíficamente.

El régimen de los ayatolás ha impuesto un corte generalizado de internet en gran parte del país, dificultando la comunicación y la coordinación de las manifestaciones. Gran parte del material audiovisual de las protestas aparece difuminado o censurado para proteger la identidad de los participantes y evitar represalias.

A pesar de la represión, las protestas continúan extendiéndose y mantienen la atención internacional sobre la situación en Irán. Los manifestantes exigen cambios políticos y denuncian la corrupción y la represión del régimen, mientras los líderes estatales insisten en justificar la violencia de las fuerzas de seguridad como medida de «mantenimiento del orden».

Este episodio subraya la creciente tensión en Irán, donde comunidades minoritarias y sectores opositores se enfrentan a un control militar y policial cada vez más estricto, mientras la resistencia popular sigue activa a pesar de la amenaza de represión y violencia directa.