Historia
Imperio español

Poca gente lo sabe, pero la falsificación de esta moneda estuvo a punto de destruir el imperio español en el siglo XVII

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Mientras los Tercios combatían en Flandes y el imperio español intentaba proteger sus posiciones en todo el mundo, una amenaza mucho más pequeña empezó a corroer los cimientos de la Monarquía Hispánica: una simple moneda.

Todo ocurrió durante el siglo XVII y desestabilizó el sistema financiero español. El problema fue la falsificación masiva del vellón, una moneda de cobre con un pequeño porcentaje de plata.

De hecho, la crisis no sólo fue monetaria; también fue social, política y moral. La confianza en la Corona se desplomó, los precios subieron y el comercio quedó atrapado en un caos sin precedentes.

La moneda con la que se intentó salvar al imperio español

Felipe IV heredó un imperio en guerra permanente y una Hacienda exhausta. Para financiar los conflictos, especialmente la guerra contra Portugal, recurrió a una medida arriesgada: la emisión masiva de moneda de vellón. Estas piezas tenían un valor nominal muy superior al metal que contenían.

En 1660, una Real Pragmática introdujo los llamados vellones ricos, con un 7% de plata. La intención era reforzar la confianza en el dinero, pero el efecto fue el contrario. Según recoge el Archivo Histórico Nacional, estas monedas se convirtieron en el objetivo perfecto para los falsificadores.

Bastaba con acuñar piezas de cobre puro y teñirlas para imitar la aleación oficial. El beneficio podía superar el 60% por moneda. Un negocio tan lucrativo como difícil de controlar.

La moneda que provocó toda una red criminal de falsificadores en el imperio español

La falsificación no fue obra de delincuentes aislados. Es más, existía una red organizada formada por flamencos rebeldes y judeoconversos que introducía moneda adulterada en el imperio español y la distribuía por todo el territorio.

El impacto fue devastador. En 1680, en ciudades como Laredo o Burgos, entre el 86% y el 90% del dinero en circulación era falso. En Madrid, el 71% del numerario no era legítimo. Se decía que siete de cada ocho monedas eran fraudulentas.

Comerciantes, soldados, funcionarios e incluso alcaldes participaron en este sistema paralelo. La falta de moneda auténtica obligaba a aceptar piezas defectuosas. El fraude se normalizó y la economía quedó atrapada en una espiral de desconfianza.

El colapso monetario y la reforma fiscal de la Monarquía Hispánica

La Corona reaccionó tarde. En 1664 se suspendió la acuñación del vellón y se devaluó su valor a la mitad. Pero la medida no detuvo la avalancha de moneda falsa.

Lo que ocurrió fue que los falsificadores introdujeron piezas aún más ligeras, conocidas como vellón feble o de soplillo, tan endebles que podían detectarse a simple vista.

Finalmente, en 1680, durante el reinado de Carlos II, se decretó el cierre de las casas de moneda de Felipe IV y la retirada definitiva del vellón a molino. Fue sustituido por una nueva moneda de vellón grueso, con un valor más ajustado a su contenido metálico.

La reforma logró frenar la falsificación, pero el daño ya era irreversible. La deuda, la inflación y la mala gestión financiera habían debilitado gravemente al Imperio.

Muchos creen que el declive de la Monarquía Hispánica sólo estuvo provocado por las derrotas militares, pero otro factor fundamental fue la crisis económica y política que vivió el país.