Hallazgo insólito: paralizan obras de alcantarillado en Países Bajos tras encontrar restos de un barco vikingo
El municipio de Wijk bij Duurstede, en la provincia de Utrecht (Países Bajos), tiene fama entre medievalistas por haber sido un enclave comercial de primer orden durante los siglos VIII y IX. Y dicho esto, que oculte bajo sus calles restos de aquel período no sorprende a los arqueólogos. Que aparezca un posible barco vikingo mientras se renueva el sistema de alcantarillado, sí.
El hallazgo, fechado a inicios de marzo de 2026, frenó las obras en seco. La pieza extraída mide 3,2 metros de largo y 30 centímetros de grosor y muestra marcas de corte y modelado que apuntan sin ambigüedades a construcción naval. El análisis en profundidad determinará si pertenece a un barco vikingo o a una embarcación posterior, pero la expectación ya se ha instalado.
¿Cómo es posible el hallazgo de un barco vikingo en el alcantarillado de Países Bajos?
Todo empezó cuando Danny van Basten, arqueólogo aficionado, advirtió que una de las piezas removidas durante los trabajos no era ordinaria. Sus características morfológicas (los entalles en la madera, la dimensión de la tronca, el perfil curvo) no correspondían a un elemento de construcción civil ni a ningún residuo moderno.
Van Basten avisó a las autoridades locales. La Fundación Viking Ship Management y el Museo Dorestad enviaron equipos de evaluación.
El especialista en arquitectura naval Kees Sterrenburg examinó la pieza y confirmó que la forma y el acabado son propios de una embarcación. Los fragmentos de cerámica hallados en el entorno inmediato pertenecen al período carolingio: entre los años 700 y 800 d.C.
No obstante, los investigadores manejan una segunda hipótesis: la viga podría corresponder a un cog, un tipo de nave mercante habitual entre los siglos XIII y XIV en el norte de Europa. La respuesta definitiva llegará del análisis de los anillos de la madera, una técnica de datación que tarda varios meses en completarse.
Wijk bij Duurstede, una ciudad con pasado vikingo bajo los pies
Wijk bij Duurstede no es un lugar cualquiera para este tipo de hallazgos. Durante la Alta Edad Media se llamó Dorestad y fue uno de los puertos comerciales más activos del norte de Europa. Los vikingos lo saquearon al menos cuatro veces entre los años 834 y 863, según las crónicas carolingias.
La arqueóloga municipal Anne de Hoop, coordinadora del proceso, calificó el descubrimiento como «raro a nivel local y nacional». La pieza fue embalada de inmediato para evitar que se secara y deteriorara fuera del suelo.
Trasladarla sin daños requirió un protocolo específico: la madera húmeda de siglos no sobrevive a la exposición al aire sin medidas de conservación urgentes.
Los investigadores también estudian cómo llegó el fragmento a ese punto exacto del subsuelo urbano. Una hipótesis señala que pudo desplazarse por un antiguo canal antes de quedar varado en la orilla. Si así fuera, el barco vikingo (o lo que quede de él) podría localizarse en otra zona de la ciudad.
¿Quiénes eran los vikingos y por qué sus barcos son tan buscados?
Los vikingos procedían de las regiones que hoy conforman Dinamarca, Noruega y Suecia. Su período de expansión se sitúa entre los años 700 y 1100.
Aunque el imaginario colectivo los asocia con la guerra y los saqueos, también fueron agricultores, artesanos y comerciantes que trazaron rutas marítimas por todo el norte atlántico y hasta el Mediterráneo.
Sus barcos, conocidos como drakkar o langskip, son el símbolo más reconocible de su civilización. Permitían navegar tanto en mar abierto como en ríos de escaso calado, lo que los convirtió en una herramienta de una versatilidad sin precedentes en la época.
Los ejemplares conservados en museos noruegos (como los del Museo de Barcos Vikingos de Oslo) son escasos y tienen un valor arqueológico enorme.
El Museum Dorestad ya ha expresado su interés en exhibir la viga una vez finalice el estudio. La alcaldesa del municipio, Petra Doornenbal, y varios concejales visitaron el yacimiento en los días posteriores al hallazgo.
Uno de ellos, Arne Schaddelee, interrumpió una reunión oficial provincial al recibir la noticia. Y es que en Países Bajos, un fragmento de este tipo no aparece cada siglo.