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Estupor entre los científicos: tras reconstruir 26 genomas, el ADN revela que la peste negra no terminó en 1353, sino que siguió matando en Europa 350 años más

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo internacional liderado por la Universidad de Tartu (Estonia) reconstruyó 26 nuevos genomas de Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste negra. Los restos analizados provienen de 11 yacimientos arqueológicos en Estonia, los Países Bajos, el oeste de Rusia, Suiza e Inglaterra. De estos genomas nuevos, 11 tienen cobertura completa y 15 cobertura menor, con fechas de entre 1349 y 1710.

El hallazgo, publicado en la revista científica PNAS en septiembre de 2026, muestra que la peste negra (1347-1353) fue solo la primera ola de una serie de brotes. El mismo linaje bacteriano siguió causando epidemias en Europa durante más de 350 años.

Para situarlos con precisión, el equipo desarrolló un método propio, el Modelado de Radiocarbono Informado Filogenéticamente (PhIRM), que combina la datación por radiocarbono con la posición de cada muestra en el árbol genético de la bacteria. Ese método logra intervalos de datación mucho más precisos que los anteriores, que solían tener márgenes de más de 100 años.

Con esta herramienta, el equipo asoció de forma tentativa 75 genomas en total, combinando los nuevos con otros ya publicados previamente, a brotes de peste documentados a lo largo de casi cuatro siglos. El artículo tiene como autor principal a Marcel Keller e incluye la participación de las universidades de Stirling, Cambridge y Berna.

El linaje de la peste negra siguió provocando brotes en Europa durante casi cuatro siglos

Tras la peste negra, el mismo linaje bacteriano (conocido como Rama 1) generó sublinajes que causaron nuevos brotes en Europa durante casi cuatro siglos. La pestis secunda golpeó entre 1356 y 1366, seguida de la pestis tertia (1362-1379) y la pestis quarta, desde 1378 o 1379 hasta 1389.

El linaje volvió a golpear en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y en la Gran Guerra del Norte (1702-1712). El último brote documentado y vinculado genéticamente a la peste negra fue la Gran Peste de Marsella, entre 1720 y 1722, ya en el siglo XVIII y más de 350 años después del primer brote.

¿Qué método permitió datar con precisión los brotes de peste posteriores a la Peste Negra?

El equipo desarrolló el Modelado de Radiocarbono Informado Filogenéticamente (PhIRM), que combina la datación por radiocarbono con la cronología relativa que aporta el árbol genético de Yersinia pestis. Antes de este método, los márgenes de error solían superar los 100 años, lo que impedía vincular una muestra con un brote concreto.

«Durante la pandemia de COVID-19, los científicos pudieron reconstruir la propagación de cepas individuales con un detalle notable porque los genomas contaban con marcas de tiempo precisas. Para las pandemias históricas, esas marcas suelen faltar», explica Marcel Keller, autor principal del estudio, en declaraciones recogidas por ScienceDaily.

«Pudimos mejorar los intervalos de datación de muchas muestras, lo que permitió conectarlas con olas de peste concretas y con los brotes que los cronistas registraron en sus pueblos o regiones», señala el historiador Philip Slavin, coautor del estudio.

Genomas idénticos en Inglaterra, Dinamarca y Rusia muestran brotes de propagación veloz en Europa

El estudio identificó genomas idénticos de Yersinia pestis recuperados en yacimientos muy alejados entre sí, en Inglaterra, Dinamarca, Rusia y los países bálticos. Esa coincidencia genética indica episodios de propagación veloz, distintos del avance más lento de la peste negra original.

Entre 1450 y 1500, durante la llamada Gran Sequía del Renacimiento (una crisis climática en el centro de Europa), el linaje se dividió en tres ramas principales. Los investigadores creen que esas ramas pudieron establecer nuevos reservorios en poblaciones de roedores salvajes.

«Vemos cómo Yersinia pestis se divide en nuevas ramas durante periodos de conflicto y se propaga por rutas recorridas por tropas y poblaciones desplazadas», señala Christiana Scheib, autora sénior del estudio.

La investigadora Kristiina Tambets, también autora sénior, añade que el equipo encontró evidencia de introducciones repetidas de la peste en Estonia desde finales del siglo XIV, con varios linajes genéticos hasta entonces desconocidos.

El caso de coinfección de peste y sífilis hallado en un cementerio de Tallin, Estonia

El estudio también identificó un caso de coinfección poco frecuente. Un individuo enterrado en Tallin, en una fosa común vinculada al brote de 1710 durante la Gran Guerra del Norte, presentaba a la vez Yersinia pestis y Treponema pallidum, la bacteria causante de la sífilis y la frambesia.

Durante ese episodio, la peste mató tanto a soldados suecos y rusos como a civiles de Tallin. Se trata del segundo caso conocido de coinfección de peste y treponematosis detectado mediante ADN antiguo, un dato poco frecuente sobre la salud de las poblaciones europeas del siglo XVIII.