Esoterismo en la antigua Roma
En la antigua Roma había de todo, también prácticas de esoterismo. ¿Sabes cómo era el esoterismo en la antigua Roma? Te lo contamos aquí.
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Los romanos eran por naturaleza personas muy supersticiosas. Por eso no es de extrañar que creyeran en la magia, alquimia o astrología, creencias asociadas al esoterismo. Incluso apelaban a personajes míticos o fantasioso para justificar sus actos en guerra o derrotas. ¿Cómo era percibido el esoterismo en la antigua Roma?
El esoterismo es una práctica que busca entender todo aquello que la ciencia no puede explicar. Dentro de él están los conocimientos sobre la magia, la astrología, la alquimia y temas relacionados.
En la antigüedad la metafísica era considerada parte del esoterismo. Los metafísicos estudiaban al ser más allá de su forma física. Tomaban en cuenta la esencia y las energías. Por eso personajes como Leonardo Da Vinci, Platón y Pitágoras, estaban asociados con lo esotérico.
Con el paso del tiempo, el esoterismo se ha relacionado más con las prácticas psíquicas. Es decir, lectura de cartas, oráculos, regresiones, entre otros. De ahí que lo esotérico guarde una estrecha relación con la magia.
El esoterismo en la antigua Roma
El esoterismo en la antigua Roma tiene un vínculo directo con la magia. Los romanos creían en la magia buena o blanca y también en la magia negra o brujería.
Estas acciones de esoterismo eran practicadas por sacerdotes del estado. Su objetivo era establecer un canal de comunicación con los dioses para predecir el futuro o realizar una petición. Para ello se hacía una ofrenda o un rito esperando la buena fe del Dios.
En ocasiones el Dios no escuchaba, por lo que la petición no era recibida. También podía ocurrir que el Dios no estaba de acuerdo con la solicitud y arremetía contra solicitante. Por estas razones, muchos romanos acudían a la magia negra.
La magia negra en la antigua Roma
La otra cara del esoterismo en la antigua Roma era practicada por extranjeros que habitaban en las afueras de la ciudad. La magia negra era mal vista por los representantes de los poderes públicos y perseguían a sus practicantes.
Este tipo de magia no distinguía clase social ni estatus. A ella acudían personas de bajos recursos, acomodados e incluso de la nobleza. En la mayoría de los casos se utilizaba en contra de alguien. Por eso esta práctica fue penada por los dictadores Sila y Julio César.
Entre las prácticas más comunes de la magia negra o brujería estaban los conjuros, pócimas o vudú. Los primeros se utilizaban para hechizar pretendientes. Las pócimas podían envenenar personas o salvarlas de alguna enfermedad.
La magia en la antigua Roma estuvo ligada a las mujeres, por ser ellas quienes la practicaban. Debido a esto, durante siglos, las mujeres fueron consideradas espíritus malignos o de cuidado. Si te ha parecido interesante este artículo no dejes de compartirlo con tus amigos y contactos.
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