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Primer coche de la historia: cómo era el vehículo que cambió el mundo para siempre

Descubre cuál fue el primer coche de la historia, quién lo inventó y cómo era el vehículo que revolucionó el transporte.

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  • Francisco María
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En primer lugar, haremos la aclaratoria de la definición de coche como el tipo de vehículo cuya propulsión se genera por un motor y no por tracción animal. Para muchos, la historia de los coches se inició con la patente otorgada a Benz en 1896. Pero lo cierto es que existe documentación de varios diseños de coches realizados en siglos anteriores. Tal sería el caso del vehículo a vapor diseñado por Ferdinand Verbiest en 1672, el cual, según describió el inventor, podía desplazarse durante más de una hora, con una carga de carbón. Sin embargo, no hay registro ni evidencia alguna de que, aparte del modelo a escala, ese vehículo se haya construido alguna vez. De modo, que describiremos aquí el que es considerado como el primer coche de la historia: el Fardier.

El Fardier de Nicolás-Joseph Cugnot

Sería casi un siglo después, en plena época de guerras y de conquistas de territorios, cuando un ingeniero militar francés, inventaría el primer coche reconocido como tal en la historia. A requerimiento del ejército, el ingeniero Nicholas-Josef Cugnot diseñó un enorme vehículo a vapor para el traslado de artillería pesada. Fue bautizado como Fardier á Vapeur.

¿Como era el diseño del Fardier?

El Fardier fue un vehículo de más de dos toneladas de peso, formado por un chasis y tres ruedas de madera, dos en la parte posterior y una central al frente. Delante de ésta se ubicó una caldera de gran tamaño que producía el vapor necesario para el funcionamiento de toda la maquinaria. Era dirigido por un operario mediante un timón y alcanzaba una velocidad de cinco kms/hora. Además del operario, viajaban los soldados encargados del uso y control de la artillería, quienes no contaban con protección de techo o cubierta alguna.

Este operario que iba en el interior del vehículo se encargaría de hacer funcionar todo el conjunto. A su vez, y para poder utilizar el vehículo para fines militares, algunos soldados estarían en la parte de atrás y estarían encargados de disparar el cañón, que estaría acoplado a la parte trasera del vehículo. De esta forma y aunque el uso normal del vehículo era como una especie de camión o de porta mercancías, para muchos este vehículo ha sido considerado como el prototipo de los posteriores tanques. No obstante, también hay que decir que el  vehículo Fardier á Vapeur no contaba con el blindaje de los tanques ni protección de ninguna clase para sus ocupantes, ante un posible ataque con armamento de fuego.

Una real transformación

Resulta curioso pensar que el objeto que transformó ciudades, industrias enteras y nuestra forma de movernos por el mundo no se parecía demasiado a un coche. Si alguien imagina el primer automóvil como una especie de versión primitiva de un utilitario antiguo, no. La imagen real sorprende bastante más.

Parecía un híbrido extraño entre carruaje ligero, triciclo mecánico y prototipo experimental salido del taller de un inventor obstinado.

A finales del siglo XIX nadie sabía exactamente cómo debía ser un coche porque, sencillamente, el coche aún no existía como concepto asentado. Había intentos previos de vehículos autopropulsados, algunos bastante ingeniosos, pero el automóvil entendido como transporte personal con motor de combustión interna todavía era una idea en construcción.

Ahí entra Karl Benz.

Quién inventó el primer coche y en qué año

Cuando se habla del primer coche de la historia, coche como tal, no prototipos históricos, el nombre que aparece casi automáticamente es Karl Benz. No es una simplificación injusta, aunque como pasa con casi todas las grandes invenciones, la historia real tiene algún matiz. En 1886 se patenta el considerado primer automóvil que impulsaba un motor de combustión interna, denominado Benz Patent-Motorwagen. Esa fecha se toma habitualmente como el nacimiento oficial del coche moderno.

Benz no construyó una rareza mecánica para demostrar que algo podía moverse. Diseñó un vehículo pensado específicamente para transportar personas de forma autónoma usando un motor de combustión interna.

Cómo era el primer coche: características del Benz Patent-Motorwagen

Visto hoy, el Benz Patent-Motorwagen parece casi una curiosidad de museo más que el origen del automóvil global.

Tenía una estructura abierta, completamente expuesta. Nada de carrocería cerrada. Ni puertas. Ni techo. Ni parabrisas. El conductor se sentaba en una especie de banco elevado con aspecto bastante austero y manejaba una máquina que, siendo sinceros, debía exigir más paciencia que comodidad.

Las ruedas nos parecerían hoy en día demasiado grandes, como una bici de las antiguas, con radios muy finos de metal. El motor era monocilíndrico de cuatro tiempos, impulsado por gasolina ligera, 954 cc. En torno a 0.75 caballos de potencia.

Su velocidad máxima rondaba los 16 km/h.

No impresiona demasiado en 2026, pero en aquel momento sí. Porque la comparación lógica no era con un turismo actual. Era con caballos, carruajes y desplazamientos donde la autonomía dependía literalmente de un animal.

Por qué el primer coche tenía tres ruedas y no cuatro

Es probablemente la primera pregunta que se hace cualquiera al ver el Patent-Motorwagen.

La respuesta es mucho menos extravagante de lo que parece. Karl Benz no eligió tres ruedas por diseño caprichoso ni por una ocurrencia estética peculiar. La decisión era puramente práctica. En aquel momento, desarrollar un sistema de dirección eficaz para cuatro ruedas resultaba bastante más complejo desde el punto de vista mecánico.

Puede parecer extraño hoy, cuando damos por sentado que girar un volante es algo trivial.

No lo era entonces. Resolver la geometría de dirección de un vehículo de cuatro ruedas implicaba una complejidad técnica considerable para un proyecto pionero.

Tres ruedas simplificaban enormemente el problema. Una rueda delantera direccional y dos traseras motrices ofrecían una solución más manejable para el nivel tecnológico del momento.

Cuánto costó fabricar el primer coche de la historia

Aquí las cifras exactas se vuelven algo difusas, porque estamos hablando de finales del siglo XIX y no de una startup actual publicando balances trimestrales. Lo que sí sabemos es que fabricar el Benz Patent-Motorwagen no era precisamente barato.

Era una máquina experimental. Cada componente requería mecanizado, ajuste artesanal, pruebas y correcciones. Nada se fabricaba en serie. No existían líneas de montaje eficientes ni proveedores especializados como los que hoy sostienen la industria automovilística.

Básicamente, cada unidad implicaba tiempo, trabajo especializado y un nivel de improvisación técnica considerable.

Pero luego… ¿dónde repostabas?

Quién condujo el primer coche: el histórico viaje de Bertha Benz. Aquí la historia se vuelve especialmente interesante. Porque si Karl Benz fue el inventor, Bertha Benz fue quien demostró que aquel invento podía tener utilidad real.

Y probablemente no se le reconoce lo suficiente. En 1888, sin convertir aquello en una escena dramática innecesaria porque los hechos ya son suficientemente llamativos, Bertha decidió realizar un viaje de larga distancia con el Patent-Motorwagen.

Recorrió aproximadamente 106 kilómetros entre Mannheim y Pforzheim, acompañada de sus hijos. Hoy esa distancia parece poca cosa, se hace en coche casi sin pensarlo. Entonces era una auténtica locura logística.

Durante el trayecto surgieron problemas mecánicos, ajustes improvisados y la necesidad de conseguir combustible en plena ruta.

Cuántos coches se fabricaron del primer modelo de la historia

Existe cierta tendencia a imaginar el primer coche como una pieza única, casi una reliquia irrepetible construida para una demostración puntual.

Pero no fue exactamente así. El Benz Patent-Motorwagen tuvo producción, aunque evidentemente muy limitada.

Se estima que entre 1886 y 1893 se fabricaron unas 25 unidades, contando diferentes evoluciones del modelo.

Cada nueva unidad servía para mejorar detalles mecánicos, aumentar fiabilidad y pulir errores inevitables del diseño original.

Dónde se puede ver hoy el primer coche del mundo

Afortunadamente, el Benz Patent-Motorwagen no quedó perdido entre archivos olvidados o despieces industriales.

Hoy existen ejemplares históricos y reproducciones conservadas en instituciones relevantes.

Uno de los lugares más conocidos es el Deutsches Museum de Múnich, donde puede contemplarse esta pieza fundamental de la historia tecnológica.

También el Mercedes-Benz Museum de Stuttgart conserva materiales históricos vinculados directamente al nacimiento del automóvil y al legado de Karl Benz.

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