Festividades
Fallas Valencia

¿Por qué se queman las Fallas de Valencia?

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Las Fallas de Valencia son una de las fiestas más representativas de nuestro país, en 2016 la UNESCO las catalogó como Fiesta de Interés Turístico Internacional pasando a formar parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Siguiendo con las tradiciones entre los días 15 de marzo, momento en que se realiza la plantà y el 19 de marzo cuando llega la cremà se celebran las fiestas más importantes de Valencia, las Fallas. La noche de la cremà es una de las más intensas y emocionantes de la ciudad, ese día las Fallas se queman por este motivo.

Origen y tradición de la cremà de las Fallas de Valencia

Si nunca hemos estado en las fallas cuesta de creer o de ver que un esfuerzo tan grande como la construcción de estos muñecos acabe siendo una bola de fuego. Las fallas se toman con humor el mundo que nos rodea, las más originales son las que acaban siendo protagonistas y solo una será la que reciba el indulto, no caerá bajo las llamas. Las demás acabarán siendo polvo después de la esperada noche del fuego que pone fin a estas fiestas.

La palabra «Falla» se deriva del latín «Facula», que significa «Antorcha».  El origen de las fiestas grandes de Valencia se remonta a la antigua tradición de los carpinteros, quienes, en vísperas de la fiesta de su patrón San José (19 de marzo), quemaban los artilugios de madera y los trastos inservibles frente a sus talleres, en las plazas y calles públicas. No fue hasta el siglo XVIII cuando las Fallas se cargaron de sentido irónico y crítico, y se empezaron a mostrar en los monumentos escenas que reproducían diversos hechos sociales censurables.

De esta forma no solo los carpinteros, sino todos los vecinos participaban en la elaboración de unos muñecos o ninots, tablones de madera que serían los encargados de darle vida y sentido del humor a unas fiestas que empezaron a crearse. Todas las fallas se queman, y por esta razón se construyen en materiales combustibles como el poliestireno expandido, el cartón, el papel y la madera. Actualmente continúan manteniendo el espíritu crítico y humorístico, aunque prima más el esfuerzo por lograr una estética espectacular.

El ninot indultado será aquel que logre evitar la quema. Se elige bajo petición popular y suele transmitir un mensaje concreto que le salva de las llamas. Solo él se mantendrá en pie pasada esta noche de falles. Este año, se volverá a recuperar la tradición de vivir esta festividad en marzo, después de dos años de pandemia en las que han tenido que ser fallas un poco distintas de las habituales.