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ELECCIONES | CUENTA ATRÁS

Por qué hay que botar a Sánchez, quedan 54 días: el CIS de Tezanos

Pedro Sánchez llevaba menos de un mes en La Moncloa cuando su Gobierno nombró a José Félix Tezanos, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El nombramiento se produjo el 29 de junio de 2018, después de que Sánchez llegara al Gobierno tras la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Tezanos era en ese momento secretario de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE, y su llegada al CIS abrió una etapa marcada por la polémica sobre las estimaciones electorales. El organismo público modificó su sistema de estimación de voto y desarrolló posteriormente un modelo en el que participó el propio Tezanos. ¿En qué se traduce eso? En que el CIS reconoce oficialmente que desde septiembre de 2018 introdujo cambios en sus métodos de estimación.

Un ejemplo especialmente claro se produjo antes de las elecciones madrileñas de 2021. El CIS de Tezanos calculó un 36,7% para el PP y un 23,4% para el PSOE. Las urnas dejaron al PP en el 44,76% y hundieron al PSOE hasta el 16,80%. Es decir, el CIS infravaloró al PP en más de ocho puntos y sobrevaloró al PSOE en más de seis.

Desde aquel nombramiento, la institución encargada de medir la opinión pública quedó sometida a una controversia permanente: Sánchez puso al frente del CIS a un dirigente de su propio partido y sus estimaciones electorales comenzaron a arrojar resultados especialmente favorables para los socialistas.

Pero las polémicas no se limitaron a la cocina electoral. El CIS también introdujo preguntas bastantes cuestionadas por su formulación. En plena pandemia preguntó a los españoles si había que prohibir «bulos e informaciones engañosas» y remitir la información sobre el coronavirus a «fuentes oficiales», frente a mantener la libertad total de información. La Asociación de la Prensa de Madrid denunció que era una pregunta «engañosa» que llevaba implícita la respuesta.

En abril de 2024, además, Tezanos lanzó una encuesta flash en mitad de los cinco días de reflexión de Sánchez, después de que éste anunciara que estudiaba dimitir. El CIS preguntó expresamente qué debía hacer el presidente y ofreció entre las respuestas que explicara lo sucedido y continuara gobernando; esa opción fue la más escogida, con un 36,7%.

Desde el nombramiento de Tezanos, por tanto, el CIS no sólo ha estado bajo sospecha por sus estimaciones electorales. También ha utilizado sus encuestas para introducir cuestiones políticas en momentos especialmente favorables para la estrategia de Sánchez, alimentando las acusaciones de que un organismo público terminó convertido en una herramienta al servicio del Gobierno.