La purga que hizo Sánchez garantiza que ningún diputado del PSOE se salte la disciplina de voto
La configuración actual del Grupo Parlamentario Socialista garantiza, en la actualidad, que prácticamente ningún diputado pueda romper la disciplina de voto. Algo que en cambio sí ha ocurrido en otras ocasiones, las últimas por parte de los representantes del PSC, sobre cuestiones que afectan a Cataluña.
Tras ser destronado en 2016 de la secretaría general del PSOE por la división que se generó en el Grupo Parlamentario a cuenta de la abstención a la investidura de Mariano Rajoy, Pedro Sánchez se hizo un equipo a medida en el cual pocos críticos le llevan la contraria.
En el PSOE estos días se recuerda el famoso tamayazo que, en 2003, impidió la elección del ahora secretario general del Grupo Parlamentario Rafael Simancas como presidente de la Comunidad de Madrid. Un alto dirigente de Ferraz, en conversación informal con este periódico en los pasillos del Congreso, asegura que nadie se atreverá ahora a hacer eso porque «pasar a la historia así no es la mejor manera”.
Aunque admite que es una posibilidad sobre la que están muy vigilantes. Más tras el llamamiento realizado por la portavoz de Ciudadanos Inés Arrimadas, para que los diputados socialistas voten en contra de la investidura.
Las voces críticas al pacto de Sánchez con los separatistas y Bildu residen mayoritariamente fuera del Grupo Parlamentario. Cierto es que en el seno del mismo hay quien no lo comparte pero, dada la fortaleza que tiene actualmente el secretario general socialista, aparte de decirlo en privado y en voz baja en alguna reunión nadie va más allá.
Es por eso que es prácticamente imposible que, este martes, se cumpla lo que alientan algunos diputados de la oposición: que algún diputado del PSOE rompa la disciplina y vote en contra de su candidato.
El hecho de que la votación sea por llamamiento y a voz alzada aún hace más difícil que eso pueda ocurrir. En Ferraz afirman que, si fuese en urna y con voto secreto, “igual sí que un par o tres de los 120 diputados votaba distinto a lo que le ordenase la dirección del grupo”. Pero perder esa discreción y ser señalado por todos en caso de hacerlo resta cualquier tipo de opción a la deserción.
“Sería su final político”, añade este dirigente del PSOE que recuerda que “ellos están aquí y se deben a un partido, sin ese partido no son nadie”. La realidad es que, una vez elegidos, si deciden no seguir las directrices impuestas por su partido únicamente pueden ser expulsados del Grupo Parlamentario. La condición de diputado es personal y sólo un juez se la puede retirar en caso de condena.
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