OKDIARIO con Sánchez y Begoña en la graduación en Psicología de su hija Ainhoa en Bristol: aquí está el vídeo
OKDIARIO ha acompañado a Pedro Sánchez y a Begoña Gómez a la graduación de su hija Ainhoa como licenciada en Neurociencia y Psicología en la Universidad de Bristol. La ceremonia ha tenido lugar este jueves a las 10:30 hora local, en el Great Hall (Gran Salón) del Wills Memorial Building, el edificio más emblemático de la selecta universidad británica y de la propia ciudad de Bristol (495.000 habitantes).
Pedro Sánchez y Begoña Gómez han ocupado un lugar preferente, junto al pasillo, en la primera fila reservada a familiares. Ainhoa Sánchez Gómez, a la misma altura y en la misma fila, unos metros más allá, en los asientos reservados a los alumnos. Ainhoa y sus padres han cruzado miradas a lo largo de la hora y cuarto que ha durado la ceremonia, aunque ella ha estado más pendiente de sus compañeros, incluso abanicándoles. Porque Ainhoa ha llevado un abanico muy español al acto. Los termómetros en el exterior rozaban los 30 grados en Park Street, la zona alta de Bristol. En el interior del Great Hall, el calor era insoportable. Más aún para los alumnos, como Ainhoa, vestidos con toga.
La graduación de Ainhoa no se la han perdido sus abuelos. Los padres de Pedro Sánchez, Pedro Sánchez Hernández y Magdalena Pérez-Castejón Barrios, también han viajado a Bristol. Aunque son dos personas mayores, ellos se han situado arropando a Pedro y Begoña y no al revés, como, por edad, parecería corresponder.
Pompa y circunstancia
La ceremonia ha cumplido un ritual centenario y solemne. Muy británico en todo. Primero, la llegada de los profesores y los miembros del decanato, que han ocupado el escenario en forma de coro. Después, la decana ha ido recibiendo y saludando, uno a uno, en el propio escenario a los nuevos licenciados. Al cabo de una hora de semejante letanía de nombres, ha sonado, con toque british, el de «Ainhoa Sánchez Gómez». La cara de felicidad de Pedro Sánchez y de Begoña Gómez era evidente. Estaba dibujada en el rostro de ambos. Ainhoa ha saludado a la decana con una amplia sonrisa, sus compañeros le han vitoreado (como a todos) y, al bajar, ella ha lanzado un gesto hacia la zona donde estaban sus padres antes de ocupar, de nuevo, su asiento.

El siguiente paso ha sido la declaración oficial de los alumnos como nuevos licenciados. La decana los ha proclamado como tales y todos, al unísono, se han colocado el birrete que acredita su nueva condición. Sánchez y Begoña Gómez no han perdido ripio. Ainhoa, su hija mayor, 21 años, ya era, oficialmente, licenciada en Neurociencia y Psicología. Inevitable mirarse entre ellos en ese momento.
Un alumno de origen musulmán ha sido el elegido por sus compañeros para hablar por todos. Su padre y su madre (con velo islámico) estaban sentados justo delante de Sánchez y Begoña Gómez, que han aplaudido intensamente el discurso del chico y el abrazo posterior a sus padres. Sánchez mantenía su habitual mueca de sonrisa cuando está relajado. Nada que ver con la tensión facial que muestra habitualmente. Junto a Begoña Gómez, un ramo de flores.
El calor en el Great Hall seguía siendo insoportable en ese momento. Aún quedaba el discurso de la decana, que no fue precisamente corto. Algún alumno ha usado el birrete a modo de abanico para no desmayarse. Ainhoa no paraba de darle al suyo y de airear a sus compañeros. Al fondo de la sala, una mujer tapada de arriba abajo con niqab ha debido de ser la que más calor ha pasado.

Acabado el discurso de la decana y tras declarar cerrado el acto, aún quedaba un rato. La salida del claustro y el decanato ha cumplido el mismo ritual lento y solemne de la entrada con todos los asistentes —incluidos Sánchez, Begoña y Ainhoa— en pie. Esta vez no ha sonado el God save the King, el himno británico, que suele ser tradicional en estas graduaciones universitarias en el Reino Unido. pero que este centro eliminó recientemente. El organista, desde el órgano situado en el coro del escenario, ha amenizado los minutos finales hasta que las autoridades académicas han abandonado el salón. Nadie se ha movido hasta entonces. Silencio absoluto.
Ainhoa, su escolta y la toga
La tradición de estas graduaciones en la Universidad de Bristol no se limita al propio acto. Todo un ceremonial también rodea las dos horas previas. Alumnos y familiares, llegados de todo el mundo en esta Inglaterra multicultural, tienen la oportunidad de verse antes en el Anson Rooms, en Queens Road, un recinto para eventos y conciertos situado en el edificio Richmond. Pertenece al sindicato de estudiantes de la Universidad de Bristol y por sus escenarios han pasado durante décadas los mejores artistas: de Coldplay a Amy Winehouse o David Bowie, entre otros muchos.
El edificio Richmond se encuentra a apenas cinco minutos andando del Wills Memorial Building. Entre medio, otro imponente edificio juega un papel esencial. Los alumnos han de pasar por el Victoria Rooms, donde se encuentra el Departamento de Música de la Universidad de Bristol. Atravesando su impresionante columnata principal de la entrada, recogen sus togas para la ceremonia. Un ticket y un QR comprueban la identidad del alumno. Cada toga lleva su nombre. La recogen camino de la ceremonia en una sala inmensa organizada con cintas en zigzag a modo de aeropuerto.
OKDIARIO ha comprobado que la organización funciona como un reloj y la recogida de togas fluye para que no se junten los alumnos de distintas ceremonias. Sólo este jueves ha habido tres graduaciones: a las 10:30 (la de Ainhoa), a las 13:30 y a las 16:00 horas. La devolución es más rápida y sencilla: llegar, dejarlas en una caja e irse.

Ainhoa ha acudido con un escolta, tras la ceremonia, a devolver la toga. Ya sin ella, Ainhoa ha lucido, junto al escolta, su vestido blanco de tirantes ajustado con caída de dos volantes. Un vestido corte MIDI con escote recto y falda de volantes. Los zapatos, de tacón fino, rojos estilo stiletto. El escolta ha asistido a la graduación desde una puerta lateral sin perder ojo de la graduada, de sus padres y de sus abuelos.
Un coche ha recogido a Ainhoa y a su escolta, ya sin corbata, tras devolver la toga. Ella se ha sentado detrás. El escolta, delante. Y se han perdido por las calles de Bristol. La tradición marca que los mejores restaurantes y hoteles de la ciudad acogen a los nuevos licenciados y sus familias, a partir de ese momento, para celebrar la graduación. Pero esto es ya otra historia…
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