OKDIARIO en las interminables colas de inmigrantes ilegales que esperan ser regularizados: «Sánchez es una gran persona»
Colas que dan la vuelta a la manzana desde primera hora de la mañana
Sólo se puede acudir a estos centros con cita, pero la gente se queda igualmente en la calle
«Thanks to President Sánchez, he is a great person». La frase la pronuncia en inglés un ciudadano pakistaní que lleva apenas ocho meses en España. No habla español. No necesita hablarlo. El decreto de regularización masiva aprobado por Pedro Sánchez el pasado martes le abre las puertas de la legalidad de par en par, y él lo sabe.
La escena se repite, con distintos idiomas y distintos rostros, frente a la sede de la Fundación Aculco en el barrio madrileño de Tetuán. Un tunecino se explica en italiano. Otros se expresan en árabe. La mayoría de los entrevistados no habla español, o apenas lo chapurrea. Lo que tienen en común es que llevan entre seis meses y cuatro años en España, y ninguno explica con claridad cómo llegó ni en qué está trabajando.
Lo que OKDIARIO ha podido documentar sobre el terreno es un caos de proporciones mayúsculas. Colas que dan la vuelta a la manzana desde primera hora de la mañana, aunque hay personas que llevan allí desde las siete de la tarde del día anterior. Una mujer asegura que lleva tres días esperando. A su lado, una niña pequeña que parece ser su hija.
Un trabajador de Aculco sale a la calle a gritos intentando organizar la fila. Las quejas se acumulan: nadie les resuelve nada, les remiten a un código QR para pedir cita previa. Porque desde el lunes sólo se puede acudir a estos centros con cita, pero la gente se queda igualmente en la calle, esperando lo que sea.
El coladero del «certificado de vulnerabilidad»
La Fundación Aculco no es una ONG cualquiera en este proceso. Hace apenas cinco días, el propio Pedro Sánchez la recibió en La Moncloa junto a otras organizaciones afines, acompañado de la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, la que pedía el voto por el PSOE a los inmigrantes argentinos que se regularicen. El encuentro, recogido en la página web oficial de La Moncloa, reunió también a representantes de UGT, CCOO, la Conferencia Episcopal y otras entidades implicadas en el proceso de regularización.
Estas ONGs son las encargadas de gestionar el llamado «certificado de vulnerabilidad», uno de los requisitos que los inmigrantes irregulares deben presentar para obtener los papeles. Es, según fuentes conocedoras del proceso, uno de los principales coladeros del sistema: un documento expedido por organizaciones privadas, vinculadas ideológicamente al Gobierno, sin apenas control administrativo.
El barrio de Tetuán, históricamente de mayoría dominicana, presenta este miércoles un perfil distinto en las colas: predominan los magrebíes. También hay pakistaníes, subsaharianos, y nacionalidades de todo el arco inmigratorio que ha llegado a España en los últimos años por vías que nadie, de momento, se molesta en aclarar.
Sánchez calificó la regularización de «histórica» y aseguró que su éxito dependerá de cómo se integren estas personas en las empresas españolas y de la capacidad de «neutralizar los mensajes de odio» de quienes la critican. Lo que se ve en Tetuán, sin embargo, es la otra cara de ese relato: desorganización, incertidumbre y miles de personas que, con razón o sin ella, han entendido que el BOE les ha abierto una puerta que llevaban años buscando.