El nuevo vídeo de Noelia Castillo andando y sonriendo a su padre: «Ya mismo está corriendo»
El padre de Noelia grabó varios vídeos de su recuperación tras el intento de suicidio

Noelia Castillo vio este jueves cumplida su última voluntad, recibir la eutanasia, tras más de dos años de litigio judicial contra su padre, opuesto a la decisión. Pese a los desacuerdos con su progenitor, que ella misma relató, también hubo momentos en los que éste la apoyó en su recuperación para volver a andar tras un intento de suicidio.
Ejemplo de ello es este vídeo, grabado por el padre de Noelia, en el que se ve cómo el progenitor anima a su hija, que se levanta de la silla de ruedas y anda con dificultades. «¡Acción!», empieza diciendo el padre de Noelia. «Con cuidado, qué máquina. Estamos paseando por Badalona, toda chula ella, ya mismo está corriendo… Mírame, mira qué máquina», iba narrando el progenitor.
Y para no agobiarla, mientras ella se despedía lanzando un beso: «Un minuto de grabación, no más. Muy bien, muy bien. No corras, despacito. Mírame, que se acaba el tiempo. Un besito, tira un beso. Adiós, guapa».
Noelia Castillo aparecía así andando y sonriendo a su padre por las calles de Badalona. La joven catalana hizo un gran esfuerzo por recuperar la movilidad de sus piernas y, con ayuda de muletas y andadores, lo consiguió.
Ahora, estos vídeos y fotografías son los recuerdos que la familia de Noelia guarda de ella. A sus allegados les gustaba verla recuperarse de la lesión provocada al arrojarse de un quinto piso. Esa recuperación fue un milagro para los médicos y para ella misma. El mismo milagro que esperaban que sucediese este jueves, con la esperanza de que aún diese marcha atrás en su decisión.
Despedida en la intimidad
La familia de Noelia Castillo siguió su proceso de eutanasia desde el mismo hospital Sant Camil en San Pere de Ribes (Cataluña), aunque Noelia decidió que en el momento de la sedación sus padres no estuviesen presentes.
Su progenitor abandonó el hospital por la puerta trasera, abatido e intentando evitar a la multitud que aguardaba a las puertas del centro. Su madre tampoco deseaba este desenlace, pero respetaba su decisión.
Noelia Castillo decidió vivir sus últimos momentos de forma íntima con su familia más cercana. Nadie pudo entrar a la sala en la que se le practicó la eutanasia. Sólo estuvieron ella y los médicos. Con esa misma intimidad se celebrará el entierro, para respetar la privacidad de la familia en sus momentos de duelo.
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