España
'HOY RESPONDE'

Miguel A. Gómez (JUSAPOL): «La reforma es una ley de odio hacia la policía y para crear el caos”

Vea completa la entrevista con Miguel Ángel Gómez en 'Hoy Responde'

"El Gobierno nos usa como moneda de cambio para aprobar los presupuestos"

"La reforma nos deja desamparados, podríamos tirar el casco y dejarlo todo pero no nos lo podemos permitir"

El presidente de JUSAPOL, Miguel Ángel Gómez, cree que la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana que pretenden aprobar «con prisa» PSOE, Podemos, Bildu, ERC y el PNV es una «ley de odio hacia la policía y una ley para el caos». Horas antes de la manifestación de mañana sábado en Madrid, Gómez ha concedido una entrevista a HOY RESPONDE de OKDIARIO. Esta plataforma policial, que integra a JUPOL (Policía Nacional) y JUCIL (Guardia Civil), mayoritarias en ambos cuerpos, es la convocante de la marcha que empezará a las 11:30 horas en la Puerta del Sol. A su convocatoria se han unido otras organizaciones sindicales y profesionales de Policía y Guardia Civil, Mossos d’Esquadra, Ertzaintza, Policía autonómica de Canarias, policías locales y funcionarios de prisiones.

Divididos muchas veces por otras cuestiones, el gobierno Sánchez y sus socios comunistas e independentistas han conseguido unirles contra la reforma de lo que la izquierda bautizó como ‘Ley Mordaza’ de Rajoy. El presidente de JUSAPOL anima a manifestarse «a la sociedad en general porque la reforma les afecta a ellos, afectará a la convivencia y afectará a la paz ciudadana». Los sindicatos y asociaciones policiales ya han bautizado el futuro texto como «Ley de Inseguridad Ciudadana». «La unión es nuestra fuerza -dice Miguel Ángel Gómez- y, ante una ley que creemos que es injusta, tenemos que estar unidos para luchar y paralizar esta reforma».

El presidente de JUSAPOL define el texto que prepara el PSOE con Podemos y sus socios independentistas y de extrema izquierda como «una ley de odio hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad porque nos castiga en nuestra labor diaria y en nuestra vida particular y una ley para el caos porque, si no se arregla el tema de permitir las manifestaciones sin comunicar a la autoridad, veremos actuaciones violentas que -como ya hemos visto- acaban en saqueos, quema de contenedores, de coches…». Recuerda que en Barcelona se llegó a tirar bengalas para intentar derribar a un helicóptero de los Mossos que grababa una manifestación independentista y que se intentó también quemar a un guardia urbano en el interior de una furgoneta.

Lamenta el presidente de JUSAPOL que los ponentes gubernamentales de la reforma no les hayan llamado para conocer su opinión y apunta directamente a la falta de capacidad de diálogo del ministro Fernando Grande-Marlaska a quien acusa, además, de «esconderse» cada vez que policías o guardias civiles son agredidos físicamente o atacados políticamente. «No es que no nos apoye. Es que no lo vemos», afirma. En JUSAPOL tienen claro -como señala Miguel Ángel Gómez- que el gobierno de Pedro Sánchez «nos está usando como moneda de cambio político para aprobar los Presupuestos Generales del Estado», obtener el apoyo de Bildu, ERC y el PNV y contentar a Podemos. Por ello, Gómez ve «prisas» en el ejecutivo Sánchez y sus socios podemitas, proetarras e independentistas por aprobar la reforma.

Miguel Ángel Gómez explica, punto por punto, la barbaridad que supone la reforma para ellos en su trabajo y para la seguridad de los ciudadanos y la paz, en general, en las calles: «Nos deja desamparados en nuestro trabajo». Cita la desaparición de la presunción de veracidad de los agentes, la reducción a dos horas del tiempo de identificación de un ciudadano en comisaría teniéndolo después que devolver al punto inicial de la intervención («pondremos Taxi en los coches patrulla»), la limitación del material antidisturbios en manifestaciones violentas y dos cuestiones que les preocupan especialmente: que cualquiera les pueda grabar y difundir sus caras con un móvil durante un operativo y que ya no vaya a hacer falta comunicar a la Delegación del Gobierno la celebración de una manifestación.

«Nosotros también tenemos vida particular y familia cuando nos quitamos el uniforme, que llevamos con orgullo», señala el presidente de JUSAPOL. Temen ver sus fotos y ser identificados en redes de extrema izquierda o de grupos delincuenciales y ser objeto de amenazas o venganzas. Muchos agentes trabajan camuflados o en absoluto anonimato en entornos muy peligrosos y violentos. Recuerda Miguel Ángel Gómez que ellos han pedido al ministro que, como en otras policías europeas y americanas, les coloquen una cámara como dotación normal en su uniforme para que haya una grabación objetiva con todas las garantías, incluso ante un juez, de sus actuaciones. Pero el PSOE y Podemos se niegan.

Remarca el presidente de JUSAPOL que las grabaciones manipuladas de intervenciones policiales están sirviendo para «crear un sentimiento de odio en las redes contra nosotros». Denuncia que Marlaska y Podemos no sólo se niegan a ponerles cámaras en los uniformes. Se pregunta Miguel Ángel Gómez por qué no les dotan ya de pistolas Táser que están resultando muy útiles en otros países para reducir a personas violentas sin tener que acercarse a él ni sacar el arma de fuego. «Necesitamos un protocolo claro de uso del arma de fuego. Hay miedo -reconoce- a sacarla porque te juegas tu trabajo». Y reflexiona sobre la cantidad de cosas para mejorar que se podían haber incluído en la reforma y que no les ha interesado ni al PSOE ni a Podemos ni al resto de ponentes de la izquierda.

Reconoce el presidente de JUSAPOL que el clima que se genera contra ellos y el permanente foco puesto en su trabajo les hace dudar en momentos cruciales de su día a día donde se juegan el tipo, su carrera si se equivocan y el pan de su familia. Así ocurrió -como todo apunta- en el caso del magrebí que agredió brutalmente a un policía en un autobús de Zaragoza sin que prácticamente el agente se defendiera. El clima contra ellos afecta ya no sólo a manifestaciones políticas, sino también a intervenciones del día. Las agresiones a policías han aumentado un 40% en los últimos meses.

«Necesitamos seguridad jurídica y necesitamos sentirnos respaldados», dice en referencia a sus jefes políticos. Pide políticos ejemplares porque (ellos lo viven a diario) hay una pérdida muy preocupante del principio de autoridad y en chavales cada vez más jóvenes. El presidente de JUSAPOL dice que asisten «con tristeza» a declaraciones como las de Pablo Iglesias confesando su emoción por ver agredir a un policía o las de esta misma semana acusando a las UIP (Unidades de Intervención Policial) y a JUSAPOL de ser de la extrema derecha. «Podríamos tirar el casco y dejarlo, pero no nos lo podemos permitir», confiesa. «No es cuestión de desánimo -dice Miguel Ángel Gómez- sino de tristeza».

El presidente de JUSAPOL muestra especial preocupación por las situaciones de «caos y violencia» en grandes ciudades con manifestaciones ‘espontáneas’ que ya no tendrán que ser comunicadas a la Delegación del Gobierno para poder organizar los dispositivos de seguridad. Deja claro que si se aprueba y alguien quiere provocar situaciones caóticas en grandes ciudades solo tendrá que manifestarse ‘espontáneamente’ en distintos puntos de la ciudad. Las fuerzas de seguridad no llegarán a todo.

«¿Esta reforma consentida por el PSOE es una venganza de Podemos contra la Policía por las sentencias que condenaron a Alberto Rodríguez e Isa Serra por agredir a agentes?», le preguntamos. El presidente de JUSAPOL sonríe y, al contestar, asiente -casi sin querer- con la cabeza: «Pues no se si será una venganza pero viendo estas declaraciones [de sus dirigentes] y que se está intentando tramitar con la rapidez y la celeridad que no se tiene con otras leyes, la intención de la reforma no es ir a favor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad». Y añade con una lógica sencilla pero aplastante: «Si la quisieran haber hecho a favor nuestro y para favorecer nuestro trabajo como garantes de la seguridad, nos habrían llamado y nos habrían preguntado». Blanco y en botella.