AUDIENCIA NACIONAL

El fiscal jefe de la Audiencia que se opone a la libertad de los etarras termina su mandato el jueves

Delgado Pegasus
Fiscal Jesús Alonso

El fiscal Jesús Alonso termina su mandato al frente de la jefatura de la Audiencia Nacional este jueves. Es la cabeza que pide EH Bildu para culminar los traslados a cárceles vascas y avanzar en la puesta en libertad de más terroristas mediante la concesión del tercer grado. Los de Arnaldo Otegi han exigido al Gobierno de Pedro Sánchez que mueva piezas y retire de la gestión penitenciaria a los representantes del Ministerio Público que recurren los beneficios penitenciarios concedidos por Interior a los etarras.

La izquierda abertzale ha presionado al Gobierno para que cambie al responsable de la Fiscalía en la Audiencia Nacional, es decir, al fiscal Jesús Alonso y ponga a alguien más dócil con la dinámica de los beneficios a los etarras. Este fiscal cumple su mandato este jueves, 24 de febrero, y se prevé que la plaza salga publicada este sábado en el Boletín Oficial del Estado. A partir de ese momento los aspirantes contarán con un plazo de diez días para presentar sus candidaturas. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que el actual fiscal jefe baraja volver a presentarse pese a las presiones del partido proetarra.

El objetivo último que tienen los de EH Bildu es acotar el margen de acción del fiscal que firma los escritos contrarios a los beneficios a presos de ETA: Carlos Bautista. Esos recursos llegaban al juez de vigilancia penitenciaria, José Luis Castro, y a la Sala de lo Penal, que los respaldaban y confirmaban la anulación al entender que no había arrepentimiento real en los terroristas. Por tanto, no cabía concederles privilegios. El fiscal, que lleva en la Audiencia Nacional desde 2007, recibía en todas estas actuaciones el apoyo de su jefe, Jesús Alonso. En la Audiencia no descartan que los cambios puedan afectar también a Bautista, aunque, según advierten las fuentes consultadas «lo más probable es que se sustituya a Alonso por otro perfil más afín a la Fiscal General» y más abierta a la concesión de esos beneficios. Y que sea ese sustituto el que, en mayor o menor medida, obstaculice la labor de Bautista.

Alarma en Bildu

Las alarmas en EH Bildu saltaron el día en que se conoció que la Audiencia Nacional llamaba a declarar al ex jefe de ETA Mikel Antza, acusado de haber ordenado el asesinato del concejal del PP en San Sebastián Gregorio Ordóñez. Un precedente que pone en peligro a todos aquellos que, hoy ya libres, formaron parte de la cúpula de la banda. Los de Otegi sabían que la Audiencia Nacional maneja una lista de 65 asesinatos que podrían ser imputables a los líderes de ETA.

Pero el malestar que arrastra Bildu venía desde atrás. La formación abertzale ha visto como, en los últimos meses, a decenas de etarras se les han tumbado progresiones de grado, del segundo al tercero, obtención de régimen de semilibertad, permisos e incluso excarcelaciones. Al etarra Unai Fano, que llevaba desde enero en libertad, le comunicaron que debía volver a prisión en septiembre. La Audiencia y los fiscales entendieron que su excarcelación había sido «prematura» y que su carta de arrepentimiento por los delitos cometidos era «utilitarista».

No era un hecho aislado: la Audiencia Nacional había iniciado un profundo proceso de revisión de todas las cartas de arrepentimiento firmadas por etarras, las mismas que les habían abierto la puerta a la obtención de beneficios por parte del Gobierno de Pedro Sánchez.

En los textos, tanto jueces como fiscales comenzaron a detectar incluso párrafos que se repetían, síntoma de que los presos copiaban una carta base. No había nada de auténtico en esos arrepentimientos. Además, ni siquiera se dignaban a dirigirse directamente a sus víctimas, sino que encabezaban las cartas con un lacónico «a quien corresponda». Un impersonalismo que las anulaba a ojos de la Audiencia.

A todo ello se suma un caso muy particular. La semana pasada la Audiencia Nacional revocó el tercer grado al etarra Íñigo Gutiérrez Carrillo, que llevaba en libertad desde diciembre, por riesgo de «reincidencia medio alto». Este es el tercer etarra al que la Audiencia Nacional devuelve a la prisión tras gozar de libertad concedida por el Gobierno de Sánchez sin mostrar siquiera arrepentimiento.

Gutiérrez Carrillo ingresó en prisión el 27 de julio de 2008 y cumple una condena de 14 años por los delitos de colaboración con banda armada y depósito de armas y municiones. El 27 de diciembre el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le concedió la semilibertad en contra de la Junta de Tratamiento. El auto, al que tuvo acceso OKDIARIO, señalaba que la prisión de Aranjuez propuso por «unanimidad el segundo grado en atención al siguiente argumento: la gravedad de los hechos delictivos, la ausencia de permisos de salida, junto con el resto de los factores hacen pensar a la Junta de Tratamiento que el régimen ordinario es, en este momento, el que mejor se adapta a las características del penado». Además, según subrayaba el juez de vigilancia penitenciaria, José Luis Castro, se le concedió la libertad al etarra «siendo el pronóstico de reincidencia medio alto».

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