España
25 ANIVERSARIO DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO

El espíritu de Ermua: un asesinato que supuso un punto de inflexión en el rechazo social a ETA

En 1997 ETA sumaba cientos de asesinatos a sus espaldas. Desde 1968, cuando la banda terrorista asesinó a su primera víctima, el guardia civil José Antonio Pardines Arcay, habían pasado 29 años de terror y, sin embargo, en todo ese tiempo, España no se levantó nunca antes con tal ímpetu contra los asesinos como hizo en julio de 1997 con el secuestro de Miguel Ángel Blanco.

La reacción social que supuso ese crimen no tenía parangón en la historia del terrorismo y de ese clamor por la libertad de Miguel Ángel Blanco que se produjo entre el 10 de julio de 1997 y el 12 de julio, cuando fue finalmente asesinado, fue surgiendo el denominado «espíritu de Ermua», tomando el nombre de la pequeña localidad vizcaína en la que Blanco era concejal del PP.

Con este nombre se conoció y se conoce a día de hoy la contestación social frente a ETA y el desafió de la ciudadanía, no sólo a los asesinos, sino también a sus simpatizantes, que derivó del caso de Miguel Ángel Blanco.

Millones de personas en todos los rincones de España salieron a la calle a pedir a ETA que liberara al concejal. En Bilbao, horas antes de que los terroristas cumplieron su amenaza y mataron de dos tiros en la cabeza a Miguel Ángel, medio millón de personas se juntaron en la manifestación más multitudinaria vista nunca en las calles de la ciudad vasca.

La ola de solidaridad se extendió de norte a sur y de este a oeste y en los Ayuntamientos de todo el país se guardaron minutos de silencio, se colocaron lazos azules e imágenes del edil secuestrado para exigir a ETA que lo liberara.

Los analistas coinciden en que durante el secuestro y días posteriores a la muerte de Blanco, se produjeron las mayores manifestaciones en la historia reciente de España, mayores aun que tras el golpe de Estado del 23-F.

El llamado «espíritu de Ermua» supuso un absoluto punto de inflexión en la percepción y la respuesta de la sociedad hacia el terrorismo de ETA. Un terrorismo que llevaba sufriendo casi 30 años, pero contra el que nunca antes todos los partidos políticos y ciudadanos anónimos se levantaron de forma tan unida y contundente al grito de «¡Basta ya!».

Esa unidad, que en un principio había aglutinado también al PNV, fue traicionada apenas un año después cuando estos firmaron el Pacto de Estella, un acuerdo que buscaba «un proceso de diálogo y negociación» con los terroristas, que no fue más que la unión del PNV con ETA para marginar a quienes no fueran nacionalistas.

A raíz del «espíritu de Ermua» nació la asociación cívica española El Foro de Ermua que tenía como objetivo, entre otros, promover la unidad de las fuerzas constitucionalistas en el País Vasco para vencer definitivamente a ETA.