España
VOX

Espinosa intentó colar de nº1 en las listas de Vox en Chiva a un empresario con intereses en un pelotazo fotovoltaico de 110 millones

OKDIARIO cuenta en detalle la maniobra que frenó Abascal y provocó que Espinosa perdiera el 'negocio' de las listas

El miércoles 22 de marzo de 2023, a las 7:57 de la mañana, Ignacio de Hoces, vicesecretario de Acción Política de Vox, recibió un mensaje sobre un asunto que se le presentaba como de «alta prioridad»: Iván Espinosa de los Monteros quería colocar en las listas de Vox en Chiva —municipio de 14.000 habitantes de la provincia de Valencia— a dos personas completamente ajenas a la organización local. El candidato a la alcaldía sería Joaquín Ribera Cervera y el número dos, Santiago Perdiguero Sanmiguel. La operación venía avalada desde arriba: la persona que la impulsaba era alguien con quien la noche anterior habían cenado «Santi, Kiko e Iván».

Fuentes de Vox confirman que esa cena existió, pero niegan que en ella se hablara de candidaturas: «Jamás se habló de ir en listas». De hecho, Vox ya tenía candidato en Chiva. El Comité Electoral Provincial lo había designado meses antes: Ramón Lemos, coordinador de la zona, cuyo nombramiento había sido confirmado por el propio presidente provincial, Ignacio Gil Lázaro. Nadie en la organización valenciana conocía a los dos nombres que Madrid pretendía imponer.

Cuando Julio Utrilla, ex diputado de Vox por Valencia, trasladó la situación a Gil Lázaro, la reacción fue inmediata. Utrilla comunicó esa misma noche al chat de selección de candidaturas que el presidente provincial «tiene un disgusto monumental» y que los cambios en Chiva «provocarán un incendio mayúsculo».

Gil Lázaro fue más lejos. El 25 de marzo redactó un informe reservado dirigido al secretario general de Vox, Ignacio Garriga, en el que documentaba los hechos, señalaba el móvil de la operación y exigía explicaciones. Ante la presión, Hoces elaboró su propio informe tratando de justificar su actuación. Ese mismo día, Garriga trasladó al chat de Vice-Institucional el malestar del presidente provincial. La operación fue abortada y se designó finalmente al candidato propuesto por Gil Lázaro.

El negocio que lo explica todo

En su informe, Gil Lázaro apuntaba directamente al móvil económico de la maniobra. La clave estaba en Chiva. El municipio alberga un macroproyecto para la instalación de un gran parque fotovoltaico de cuatro millones de metros cuadrados —el equivalente a 400 campos de fútbol— y 220.000 paneles solares a poco más de un kilómetro de la sierra de Chiva que requiere la tala masiva de garroferas, almendros y pinos para comercializar su madera. Una inversión en total estimada en 110 millones de euros.

A ese proyecto se suma una segunda fase: una gran estación eólica en la sierra local que implicará también una importante tala de arbolado. Ambas iniciativas exigen la intervención del ayuntamiento en materia de permisos, informes técnicos y eventual selección de empresas. Vox era entonces la única fuerza política que se había opuesto al proyecto fotovoltaico.

El perfil del candidato propuesto para encabezar la lista resultaba, en ese contexto, más que llamativo. Joaquín Ribera Cervera es empresario del sector maderero y cuenta además con conexiones en empresas inmobiliarias, de instalaciones y construcción. Su trayectoria política tampoco invitaba a la confianza: en 2019 intentó entrar en las listas de Vox en Rocafort, donde residía, pero el equipo local lo rechazó calificándolo de «arribista».

El número dos propuesto, Santiago Perdiguero Sanmiguel, estaba vinculado a 14 sociedades con sede en Panamá. En la actualidad, es directivo de la organización educativa SEK.

«Para alguien puede resultar muy necesario formar parte de la Corporación a la vista de la importante expectativa de negocio que todo eso genera», concluía Gil Lázaro, quien calificó la operación de «profundamente anómala» y advirtió de que invocar anónimamente a «la superioridad» sin querer identificarla resultaba en sí mismo «muy grave».

Las mismas fuentes de Vox subrayan a OKDIARIO que en este caso la maniobra pudo frenarse porque llegó a oídos de Abascal, «que lo paró en seco». Pero abren un interrogante inquietante: «Habría que preguntarse en cuántos otros lugares Espinosa pudo haber impuesto nombres suyos en las listas sin el conocimiento de Abascal». Según estas fuentes, fue precisamente ese puñetazo en la mesa del líder de Vox lo que desató el «odio africano» de Espinosa hacia Abascal: el momento en que comprendió que ya no podría seguir comerciando con listas.

Un hecho que habría precipitado que Espinosa de los Monteros abandonara Vox sólo cinco meses, tras las elecciones municipales y nacionales de aquel año.