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Confirmado por el BOE: los requisitos para ser reservista voluntario del Ejército de España

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Blanca Espada

Hay mucha gente que en algún momento se ha planteado colaborar con el Ejército, aunque sea de forma puntual, pero que descarta la idea porque piensa que solo hay una vía posible: hacerse militar profesional. Pero lo cierto es no es así, ya que existe otra opción, bastante menos conocida, que permite participar en las Fuerzas Armadas sin dejar tu trabajo ni cambiar completamente tu vida. Es la figura del reservista voluntario.

No es algo nuevo ni una iniciativa reciente. Lleva años regulado y forma parte del propio sistema de defensa en España, aunque sigue siendo un gran desconocido para la mayoría. Básicamente, lo que plantea es sencillo: ciudadanos que, en un momento dado, pueden incorporarse al Ejército durante un tiempo concreto para realizar determinadas funciones y después volver a su vida normal. Una figura dentro del ejército que puede parecer anecdótica pero que ciertamente, tiene su base legal y unos requisitos bastante claros que no todo el mundo cumple. Por eso, antes de planteárselo en serio, conviene entender bien cómo funciona y qué pide realmente Defensa.

Qué es un reservista voluntario

Un reservista voluntario no es un militar de carrera, ni alguien que esté activo todo el año. Es una persona que sigue con su trabajo, su rutina y sus obligaciones, pero que puede ser llamada en determinados momentos para incorporarse temporalmente a las Fuerzas Armadas. Esto no significa estar disponible todos los días ni vivir pendiente de una llamada constante. Hay periodos largos en los que no ocurre nada y otros en los que sí se produce una activación. Depende de las necesidades que tenga el Ejército en ese momento.

Esta figura está regulada por el Real Decreto 383/2011, donde se recoge que los ciudadanos pueden ser llamados a participar en misiones relacionadas con la defensa nacional. Es decir, no es algo simbólico, sino una colaboración real cuando hace falta.

Requisitos básicos que sí o sí tienes que cumplir

En cuanto a requisitos es imprescindible tener nacionalidad española. También es obligatorio no tener antecedentes penales, y hay que sumar los requisitos psicofísicos, que se detallan en cada convocatoria y que hay que superar sin excepciones. Luego está el tema de la edad, que también es importante. No hay un único límite, sino que depende del tipo de acceso. Para quienes quieren optar a puestos de oficial o suboficial, el rango va de los 18 a los 57 años. En el caso de tropa y marinería, el límite se queda en los 54. No es una diferencia enorme, pero sí hay que tenerla en cuenta.

La formación importa más de lo que parece

Uno de los puntos que más sorprende cuando se conoce esta figura es que no todo el mundo entra igual. El nivel al que accedes depende directamente de tu formación. Si tienes estudios universitarios, puedes optar a empleos como alférez. Si vienes de formación profesional o grado medio, lo normal es entrar como sargento. Y si no tienes ese tipo de formación, el acceso se hace como soldado.

Qué pasa después de entrar

Ser reservista no significa estar trabajando continuamente para el Ejército. De hecho, la mayor parte del tiempo no lo estás pero el compromiso inicial es de tres años. Durante ese periodo, puedes ser activado en momentos concretos, normalmente durante un mes o más, dependiendo de la misión.

Es decir, puedes pasar meses sin actividad y, de repente, incorporarte durante un tiempo determinado. Después, vuelves a tu vida habitual. Antes de todo eso hay un paso obligatorio: la formación militar básica. Dura unos 30 días y sirve para que todos los reservistas tengan una base común antes de empezar.

El dinero que se cobra por ser reservista

Cuando estás activado, recibes una compensación económica. La cantidad depende de varios factores: el rango que tengas, el tiempo que estés activo y el tipo de misión. De este modo, no hay una cifra única que se pueda dar, pero la referencia es similar a la de los funcionarios civiles. Es decir, no es voluntariado sin más, pero tampoco es un sueldo fijo constante.

Cómo se solicita

El proceso no es complicado, pero tampoco inmediato. Hay que pedir cita en una Subdelegación de Defensa o hacerlo a través de la web oficial de reclutamiento. A partir de ahí, se inicia un proceso de selección en el que se revisa si cumples todos los requisitos. No es automático, pero si encajas en el perfil, es perfectamente accesible.

Lo curioso de todo esto es que, a pesar de llevar años en funcionamiento, sigue siendo una opción que mucha gente ni siquiera se plantea. Y no porque no pueda, sino porque directamente no sabe que existe. Pero lo cierto es que para algunos puede ser una forma de aportar su experiencia, de vivir algo diferente o simplemente de implicarse en algo que va más allá de su trabajo habitual.

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