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El yen se desploma tras la decisión del Banco de Japón de mantener sin cambios su política monetaria

El gobernador de la entidad, Haruhiko Kuroda, volvió a argumentar que la economía japonesa todavía no está preparada para asimilar un endurecimiento de esas tasas

El Banco de Japón da un giro en su política monetaria: amplía el rango de cotización del bono a 10 años

El Banco de Japón (BoJ) ha decidido mantener sin cambios su política monetaria y de estímulo, después de haber revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento para los próximos años, a pesar de las expectativas del consenso de analistas que apuntaban a nuevas señales de giro en la posición del instituto emisor nipón. Los mercados reaccionaron a la continuidad de las medidas flexibilizadoras con una rápida devaluación del yen, lo que a su vez propició el optimismo en el parqué tokiota, donde el índice referencial Nikkei terminó con una ganancia del 2,5%.

El dólar llegó a comprarse hoy a 131,5 yenes, lo que supuso una apreciación del 2,5% en apenas unas horas desde principios de la jornada, cuando el billete verde se cotizaba en la zona baja de los 128 yenes. Un yen más barato beneficia a los grandes exportadores japoneses, al incrementar sus beneficios al repatriarlos y hacer a estas empresas más competitivas en el exterior, aunque al mismo tiempo encarece sus suministros de materias primas y componentes procedentes del extranjero.

Al término este miércoles de su reunión mensual sobre política monetaria, el Banco de Japón decidió por unanimidad de la junta mantener en el -0,1 % la tasa de interés de referencia para los bonos a corto plazo y continuar con sus compras de bonos a gran escala. En lo que respecta a la curva de rendimientos de los bonos a largo plazo, el banco central japonés mantuvo entre el -0,5 % y el 0,5 % la horquilla de fluctuación, tras ampliar este margen en su reunión previa del mes pasado, lo que fue interpretado por los mercados como una señal de las subidas de tipos por venir.

El gobernador de la entidad, Haruhiko Kuroda, volvió a argumentar que la economía japonesa todavía no está preparada para asimilar un endurecimiento de esas tasas pese a la aceleración de la inflación en el país. «Todavía no se ha logrado un índice de precios de consumo (IPC) estable y sostenible como el deseado», ni un nivel adecuado que «permita a las empresas subir los salarios», dijo Kuroda en una rueda de prensa posterior a la reunión de hoy.

El índice de precios de consumo subió en Japón un 3,7% el pasado noviembre, su mayor incremento en 41 años, y se espera que cierre el año natural 2022 en torno al 4%, el doble de la cifra del 2% fijada por el BoJ. Para el ejercicio fiscal 2022, que concluirá a finales del próximo marzo, el BoJ estima que el indicador se situará en el 3%. Sin embargo, el BoJ considera que esta inflación es de carácter importado y transitorio por el encarecimiento global de las materias primas y de la energía, y por tanto cree que no responde a una revitalización de la economía japonesa que sea capaz de asimilar un alza de tipos.