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La Seguridad Social está denegando miles de pensiones de incapacidad permanente: la solución para conseguirla

Muchas veces cuando se tramita una incapacidad, podemos caer en el error de pensar que con explicar la situación y presentar un par de informes todo quedará claro. Pero luego llega la resolución, denegando la pensión, y deja al solicitante con la sensación de que no han entendido nada. Y lo cierto es que, en muchos casos, es exactamente eso lo que pasa. Las incapacidades permanentes no funcionan como otras prestaciones. No dependen de un hecho puntual, sino de una valoración compleja sobre cómo afecta una lesión o enfermedad al trabajo real de cada persona. Y ahí es donde empiezan gran parte de los problemas con las pensiones por incapacidad permanente.

Quienes tramitan este tipo de pensión lo descubren rápido. No basta con estar mal ni con llevar meses sin poder trabajar. La Seguridad Social necesita pruebas, detalles, informes bien explicados y documentación que relaciona la dolencia con el puesto concreto que desempeña el trabajador. Esa conexión, que parece simple, es justo lo que muchos expedientes no reflejan. Por eso tantas solicitudes acaban rechazadas sin que el afectado comprenda bien el porqué. Y para dejar esto claro, y para que lo entendamos mejor, nada como el vídeo del abogado Víctor Arpa, que resume la situación con bastante claridad. Según explica, «el 80 % de las denegaciones tienen un culpable que no es la enfermedad de la persona». El problema, afirma, suele estar en cómo se presenta la solicitud. Muchísima gente aporta solo un informe breve del médico de cabecera, pensando que con eso basta para que la Seguridad Social entienda su situación. Pero no es así. El organismo necesita documentación más sólida y específica.

La Seguridad Social está denegando miles de pensiones de incapacidad permanente

La incapacidad permanente se decide analizando si la persona, con su condición médica, puede seguir realizando su trabajo. El INSS no analiza si uno se encuentra mal de manera general, sino si eso que padece le impide trabajar en su profesión concreta. Y esto debe demostrarse con informes de especialistas, pruebas médicas recientes y explicaciones claras de las limitaciones reales.

Arpa explica desde su cuenta de TikTok, que «la incapacidad no se concede por lo que tú dices que te pasa, sino por lo que puedes demostrar». Y ahí está la raíz del problema. Muchos informes no señalan exactamente qué movimientos, tareas o exigencias del puesto resultan imposibles por culpa de la enfermedad. Falta esa relación directa que demuestra que el desempeño laboral ya no es viable. Sin esa prueba, la Seguridad Social rechaza la solicitud.

A todo esto se suma algo que casi nunca se comenta y que influye muchísimo: la experiencia diaria del paciente no siempre está reflejada en los papeles. Hay personas que viven con dolor constante o con limitaciones que cualquiera vería evidentes, pero que no quedan bien recogidas en los informes porque no saben cómo explicarlas o porque no piden cita con el especialista adecuado. Ese vacío documental es el que provoca que muchos expedientes “se queden cortos” sin que el solicitante lo advierta.

El error de rendirse tras la primera negativa

Después de un rechazo, muchas personas creen que no hay nada más que hacer. Pero es un error enorme. La resolución no es el final del proceso. El primer paso tras la denegación es presentar una reclamación previa. Y si vuelve a ser rechazada, el caso puede llevarse a los tribunales. Es ahí, en el juzgado, donde se analizan de verdad la historia clínica, la profesión, las limitaciones y la evolución de la enfermedad.

Arpa insiste en que «muchísimas incapacidades se ganan en los juzgados», pero casi nadie continúa hasta ese punto. El desgaste emocional, la falta de información o el miedo a iniciar un procedimiento judicial hacen que muchos abandonen. Y es justo ese abandono el que impide que la incapacidad se reconozca, no la enfermedad en sí.

Los jueces pueden valorar la situación con más detalle que la vía administrativa. Revisan pruebas, escuchan peritos y repasan la documentación de una manera que muchas veces revela información que el INSS no tuvo en cuenta. Por eso tantas resoluciones cambian en esta fase.

Cómo preparar bien la solicitud desde el principio

La clave no está solo en insistir, sino en presentar un expediente sólido. Informes de especialistas, diagnósticos actualizados, evolución de la enfermedad y, sobre todo, una descripción clara de por qué ese problema médico impide trabajar en un puesto concreto. Esa es la pieza que diferencia una solicitud incompleta de una que tiene opciones reales de ser aprobada.

El trámite, además, no tiene por qué ser complicado. Puede hacerse en el propio INSS o con apoyo profesional. Y aunque mucha gente piensa que pedir ayuda legal es “exagerado”, la realidad es que un buen asesoramiento puede evitar errores básicos que terminan costando una denegación.

Por qué insistir puede cambiarlo todo

Las incapacidades permanentes no son fáciles de conseguir, pero tampoco son inaccesibles. La diferencia está en cómo se presenta la información y en no abandonar cuando llega la primera negativa. De hecho, miles de pensiones que la Seguridad Social rechaza inicialmente acaban siendo reconocidas más tarde. Por eso, antes de tirar la toalla, conviene revisar el expediente, completar lo que falte y continuar el proceso. A veces, insistir es la única forma de que por fin se reconozca lo que realmente está ocurriendo: que la persona no puede seguir trabajando en las condiciones en las que está.

@abogadovictorarpa NO TE DAN LA INCAPACIDAD POR ESTA RAZÓN  #abogadolaboral #incapacidad #denegacion ♬ sonido original – Victor Arpa | Abogado Laboral