Rutas más largas y combustible más caro: la guerra dispara el precio del transporte de mercancías en avión
A la crisis de las cadenas de suministro de los últimos meses se suma un nuevo problema: el cierre del espacio aéreo ruso como represalia a las sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos. Rodear Rusia supone un aumentar notablemente las rutas y, por consecuencia, el consumo de carburante que en estos momentos se encuentra en máximos históricos. Un statu quo que tiene como consecuencia directa la subida del precio de los contenedores transportados por los aviones.
El transporte entre Europa y destinos del norte de Asia, como Japón, Corea del Sur y China, se encuentra en primera línea de las interrupciones después de que las prohibiciones recíprocas del espacio aéreo impidieran a las compañías aéreas europeas sobrevolar Siberia y denegaran a las rusas el derecho a volar a Europa. Las aerolíneas responsables de transportar alrededor del 20% de la carga aérea mundial se ven afectadas por estas prohibiciones, y ponen en jaque a una cuarta parte de la carga transportada por las aerolíneas entre Asia y Europa, obligando a encontrar otros medios de transporte.
Una situación que ha hecho que algunas compañías europeas se vena obligadas a cancelar vuelos de carga: la alemana Lufthansa, Air France KLM, Finnair y Virgin Atlantic ya han cancelado los trayectos al norte de Asia por el acceso cerrado al espacio aéreo. Por su parte, la aerolínea escandinava SAS dijo que cambiaría la ruta de su servicio semanal Copenhague-Shanghái para evitar el espacio aéreo ruso, y también detuvo su servicio Copenhague-Tokio.
Sin embargo, el alza en los costes de los carburantes encarece estos desvíos y por consecuencia, los precios de los contenedores. Los precios del combustible sólo van en una dirección: la semana pasada el precio del combustible para aviones superaba los 107 dólares el barril, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), lo que supone un aumento del 57% desde hace un año.
Un aumento de los costes que se va a trasladar al precio de las exportaciones e importaciones. En Estado Unidos, las tarifas marítimas podrían duplicarse o triplicarse, pasando de 10.000 a 30.000 dólares por contenedor y se esperan aumentos aún mayores en los costes del transporte de carga aérea. Las aerolíneas cubren los precios del combustible, comprometiéndose a comprar una cierta cantidad de combustible en el futuro a un precio predeterminado. Por lo tanto, cualquier aumento inmediato en los precios del petróleo no se transmitirá de inmediato a los pasajeros para no desincentivar la demanda, pero sí lo hará a las cargas que transporta más sensibles a las variaciones en los precios.
Las cadenas de suministro globales, que ya se han visto muy afectadas por la pandemia, se enfrentarán a una mayor interrupción y presión de costes por el cierre de los cielos que afectará a más de una quinta parte del transporte aéreo. Ya en el mes de diciembre, el precio del transporte aéreo de mercancías estaban un 150% por encima de los niveles de 2019, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), lo que se suma a la inflación que ha afectado a las industrias y economías de todo el mundo.
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