Economía
La inmobiliaria catalana quiere centrarse en Madrid y Barcelona

Renta Corporación quiere pagar dividendo «tan pronto como se pueda legalmente»

«Tan pronto como se pueda legalmente». De esta forma tan categórica respondía el director general de Renta Corporación, José María Cervera,  a la pregunta cuando volverán a pagar dividendos. La inmobiliaria catalana ha superado su concurso de acreedores en un tiempo récord (un año) y se han marcado un ambicioso plan estratégico para volver a ser quienes fueron; una de las mayores inmobiliarias de la Ciudad Condal.

Pretenden en 5 años, es decir para 2020, duplicar su beneficio neto hasta alcanzar los 20 millones de euros. Retribuir al accionista es una prioridad dentro de estos planes de la ladrillera y el CEO da un paso mas afirmando que el pay out podría situarse en el entorno del 10%.

Renta Corporación espera cerrar cuatro operaciones en Madrid antes de fin de año

Cervera ha subrayado tan pronto como se solucione el ‘agujero’ patrimonial que arrastra la compañía a pesar de haber superado el concurso de acreedores se podrá volver a premiar a los inversores. En este sentido, el desequilibrio entre el patrimonio neto y el capital social de la compañía es ya inferior a los dos millones de euros, con lo que aunque “difícil” el directivo explica que “si se puede en 2016” se distribuirá dividendo entonces mismo.

Las previsiones de negocio de inmobiliaria, que su consejero delegado califica de “tremendamente conservadoras” se fundamentan en la recuperación del mercado nacional y, sobre todo, en unas cifras de negocio que al cierre del tercer trimestre muestran que ya se han captado un 20% más de operaciones que en todo el ejercicio pasado arrojando un margen un 36% superior al de entonces.

El aumento en la facilidad de acceso a la financiación hipotecaria y la aceleración del mercado de compraventa de viviendas junto a la aparición de nuevos actores como las socimi impulsa el negocio de Renta Corporación, especializada en la adquisición de activos inmobiliarios para su transformación y adaptación y posterior venta. Asimismo, se ha destacado que el favorable tipo de cambio del euro frente a otras divisas internacionales también anima el desembarco de inversores foráneos que buscan en el ladrillo una rentabilidad superior a la que ofrecen otros mercados en este entorno de tipos históricamente bajos.

De cara al futuro más inmediato, se apuesta fuerte por Madrid y Barcelona, especialmente por los anillos centrales que forman la M-30 y las Rondas. No obstante, se considera también la posibilidad de mirar hacia capitales europeas en un futuro no inmediato y se reconoce que la capital acaparará un mayor número de sus próximas operaciones, de las cuales cuatro pretenden cerrar en lo poco que queda antes de fin de año. En torno al cambio político que ha tenido lugar en ambas ciudades, Vila ha defendido que Renta Corporación no toma parte en proyectos que dependan “en gran medida de política” o que implique cambios en los planes o usos urbanísticos.

Aunque ha reconocido que es posible que las nuevas alcaldesas de las dos urbes hayan “restado un poquito de alegría” al negocio del ladrillo, el consejero delegado considera más fácil que en los próximo cinco años gane diez veces su actual valor a que caiga un 50%. En este sentido, subraya que la mayoría de su actual cartera inmobiliaria se ha compuesto con activos a la mitad del precio que marcaban en 2007, año cuyas cifras espera emular en el medio plazo.