Economía
Audiencia Nacional

Rato ataca a la Fiscalía y al Abogado del Estado: «No sé de dónde sale esta gente, nos toman por tontos»

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

El ex vicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato ha atacado este miércoles tanto a la Fiscalía Anticorrupción como a la Abogacía del Estado en la sesión del juicio contra su persona en la Audiencia Nacional por el presunto incremento ilícito de su patrimonio. «No sé de dónde sale esta gente, nos toman por tontos», ha llegado a decir sobre determinados argumentos esgrimidos en la vista.

En este sentido, y a preguntas de su abogada María Massó, Rato ha llegado a decir de la representación legal del Estado que «es increíble que funcionarios públicos españoles» pudieran sostener que en su etapa como director gerente del Fondo Monetario Fiscal (FMI) fuera residente en España.

«Es increíble que puedan decir estas cosas, no sé de dónde sale esta gente, es muy fuerte (…) que un funcionario diga que yo he estado 10 días en Washington -sede del FMI- en 2006, nos toman por tontos», ha señalado visiblemente enojado en relación con la pretensión de «todo un abogado del Estado» de que residía en España o cuando afirma que Luxemburgo «es un territorio opaco».

Las acusaciones sostienen que su residencia fiscal estaba en España, como demostraría que durante esos años, entre 2004 y 2007, hizo las correspondientes declaraciones de IRPF en España. Sobre ello, Rato ha relatado que el asesor fiscal de la familia las hizo por inercia, y ha admitido que no fue una buena idea.

Residencia en Washington

En todo caso, él, como todos los directores gerentes del FMI, tenia su residencia fiscal en Washington, y para probarlo aportó a la causa recibos y notas de los colegios de sus hijos, así como el documento que refleja que se dio de baja del padrón en España.

También tuvo una cuenta en una entidad bancaria para hacer frente a los recibos de luz o recogida de basuras durante su estancia, lo que prueba que su residencia fiscal era Washington, como ha sido siempre para sus antecesores y para sus sucesores.

Por ello, en todo momento ha defendido que su residencia fiscal estaba en Estados Unidos, además de reprochar a la Fiscalía que tergiverse el número de días que pasó en España en aquellos años, ya que viajaba con el servicio de seguridad del FMI y a su llegada a España le recibía la Policía, que le escoltaba durante toda su estancia, de todo lo cual «tiene que haber un control en el aeropuerto de Barajas».

Origen del patrimonio

Rato está acusado de 11 delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales y corrupción en los negocios. Anticorrupción pide para él una pena de aproximadamente 70 años de cárcel por haber defraudado más de 8,5 millones en la gestión de su patrimonio.

Además, al inicio de su declaración como acusado, ha avanzado que no iba a responder a las preguntas de la acusación debido a que, durante el juicio, han usado «correos no expurgados» que afectaban a «terceras personas» matizando que dado que no quería contribuir a ello, no les respondería.

Con su abogada, Rato ha ido desgranando apunte por apunte todas las transferencias financieras a estudio y ha dado explicaciones sobre cada sociedad y cada año fiscal. «Los fondos son todos perfectamente identificables y los movimientos tienen una explicación razonable», ha dicho.

Además, ha asumido toda la responsabilidad sobre las decisiones adoptadas en relación con Kradonara, una de las sociedades que utilizó presuntamente para blanquear capitales. «Todas las decisiones las tomaba yo», ha sentenciado Rato.

Respecto de los fondos que presuntamente mantuvo en el extranjero tras acogerse a la amnistía fiscal, Rato se ha remontado a 1968, cuando su padre pagó «una multa considerable» por tener dinero fuera de España, pero esa multa «no le obligó a repatriarlo».

Su padre falleció en 1998 y su madre enfermó y ya entre 2003 y 2004 él y sus hermanos decidieron que tenían que «tomar decisiones», tras lo cual él se ocupó del dinero que había en Suiza y se hizo cargo de Westcastle, la sociedad a través de la cual su padre gestionaba esa cartera.

Ello implicó «recibir la sociedad, que estaba creada en los años 90» y cuya cartera era «muy conservadora, siempre lo fue, no tenia acciones ni era especulativa, no se movía mucho», ni invertía en acciones en España.

La cartera se gestionaba desde Ginebra y él, desde Washington, tuvo contacto con los gestores de forma telefónica o en persona, cuando visitaba la localidad suiza, pero nunca le facilitaron documentos de ningún tipo. «Nunca introduje ni retiré fondos de esa cartera ni tuve una tarjeta de crédito», ha asegurado Rato.

El ex vicepresidente del Gobierno del PP fue absuelto en la salida a Bolsa de Bankia por la Audiencia Nacional, sentencia confirmada por el Tribunal Supremo. Por ello, ha presentado una reclamación para que el Estado le indemnice con entre 10 y 12 millones de euros.