¿Quién sobrevivirá a la cuarta revolución industrial?
Colocador de bolos. Quizá no lo sepan pero llegó a ser una profesión muy digna. Un chico jovencito se dedicaba a colocar los bolos que iban cayendo después de cada tirada. Con especial rapidez, destreza y brío los recogía y ordenaba cuidadosamente. Bolo tras bolo. Una y otra vez. Hasta que se mecanizó el proceso de retirada de bolos y su función dejó de ser necesaria. Suena hasta cómico, a día de hoy. Ahora, piensen cuáles de las profesiones actuales se verán igual de obsoletas en un futuro no muy lejano. Algunas ya están desapareciendo: agentes de viajes, cajeros, repartidores e incluso, en algunos casos, hasta periodistas. Vamos hacia un nuevo modelo de mercado laboral. Nuevas profesiones, nuevos modelos de trabajadores, nuevas formas de trabajar se abren paso.
La cuarta revolución tecnológica está aquí. No es ciencia ficción. Todavía no se sabe con exactitud cuántos empleos se va a llevar por delante el tsunami robótico, pero las cifras son algo inquietantes. En nuestro país, según un informe de la OCDE, la automatización acabará con el 9% de empleos en 2020. Otros expertos arrojan cifras más apocalípticas. Un estudio de la Universidad de Oxford, alerta de que la automatización pone en alto riesgo aproximadamente al 50% de los puestos de trabajo actuales, lo que significa que en la próxima década un total de más de 1.600 millones de puestos de trabajo podrían desaparecer.
El proceso, no será, en mi opinión, tan drástico de buenas a primeras, pero lo que sí puedo asegurar es que a largo plazo sólo sobrevivirán aquellos trabajadores que ofrezcan una ventaja competitiva, es decir, los que posean conocimientos que no pueden sustituirse de ninguna forma por máquinas. Los trabajos que estén orientados a la resolución de problemas, creatividad e innovación están blindados. Hay cosas que tampoco se pueden automatizar, como aquellos puestos que requieran altas dosis de comunicación interpersonal.
Un momento, no todo son malas noticias. Como todas las revoluciones, no sólo se destruye, también se crea algo nuevo. Hay profesiones que van a saltar a la palestra, si es que no lo están haciendo ya. El 80% de niños que están en este momento en la escuela, trabajarán en profesiones que todavía no existen. Algunas ya se van vislumbrando. El especialista en Big Data está altamente demandado. Este experto analiza enormes cantidades de datos, para interpretarlos y mejorar la estrategia del negocio. Hay otros, como por ejemplo la figura del growth hacker, un especialista en identificar nuevas formas de crecimiento de una empresa que vayan un paso por delante de la tradicional estrategia de marketing. Ingeniero smart factory, experto en innovación digital, arquitecto experto en smart cities, experto en usabilidad, profesional especializado en ciberseguridad, especialista en gamificacion -técnica de aprendizaje a través de dinámicas de juego-, son otras profesiones que no deben perder de vista.
No sólo cambia el contenido, también la forma. La modalidad de contratación, el perfil del trabajador. ¿Han oído hablar de la figura del knowmad? Los llamados trabajadores nómadas. Estos profesionales del conocimiento y de la innovación son personas hiperconectadas, con perfiles transversales y amplia experiencia, capaces de adaptarse a diferentes proyectos y circunstancias. Son creativos. Se orientan al teletrabajo y muchos son freelancers que van saltando de proyecto en proyecto. Se adaptan como camaleones. Saben que a día de hoy no basta con enviar un currículo y esperar a que aparezca un trabajo indefinido; además, muchos anteponen su libertad de elección a la estabilidad de un puesto fijo.
En este contexto, no sólo los trabajadores, también los departamentos de recursos humanos deben amoldarse a esta relación entre empleadores y empleados. Cada vez se requerirá incorporar un mayor número de trabajadores que no sean de la plantilla. El teletrabajo deberá ser normalizado. A su vez, personas de generaciones se entrelazan cada vez más y las jerarquías irán perdiendo importancia. Hay muchos retos a los que hacer frente, pero lo que es seguro es que aquellos que sepan sacar ventaja de los mismos saldrán exponencialmente fortalecidos. Ya lo dijo Darwin: “no sobreviven los más fuertes, sino los que mejor se adaptan al cambio”.
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