Petróleo, extorsión, drogas, antigüedades… así se financia el ISIS
Los principales líderes mundiales llevan mucho tiempo intentando frenar las vías de financiación que permiten a grupos terroristas como el denominado Estado Islámico cometer masacres como la del fatídico viernes parisino. Los jefes de Estado reunidos en el G-20 pretenden que el Grupo de Acción Financiera Internacional actúe de forma rápida y efectiva en este sentido, aunque se trata más de un brindis al sol que de una posibilidad real, al menos en el corto plazo.
En contra de lo que pueda parecer, la venta de petróleo no es la principal fuente de ingresos del ISIS, especialmente tras las operaciones militares que han destruido varios pozos en territorio ocupado por los terroristas.
El dinero fluye por redes financieras con base en Londres y Nueva York
La extorsión y los impuestos que la organización exige a las poblaciones en las regiones que controla, junto con la expropiación de los activos financieros de los bancos, generan más dinero a las cuentas de la organización terrorista que el oro negro.
Según los cálculos de Rand Corporation, desde que en junio de 2014 cayó la ciudad iraquí de Mosul en manos de los yihadistas del ISIS la organización ha sumado unos activos financieros extra de 875 millones de dólares. En el conjunto del pasado año los ingresos alcanzaron los 1.220 millones de dólares, procedentes de la extorsión (600 millones), el saqueo de bancos (500 millones), la venta de petróleo (100 millones) y los secuestros (20 millones).
“El Ejército Islámico controla un territorio enorme, donde hay grandes yacimientos de petróleo y bancos, que proporcionan unos ingresos muy importantes y que son gestionados a través de redes financieras muy sofisticadas con organizaciones que tienen su sede en plazas tan importantes como Londres o Nueva York”, explica a Okdiario el profesor Florentino Portero, experto en Relaciones Internacionales y Defensa.
Según recuerda Portero, el ISIS “fue creado por los países del Golfo Pérsico para contener el avance de Irán, para lo cual han facilitado un suministro constante de fondos a la organización terrorista”. Además, “las autoridades turcas aunque no lo admitan colaboran en la financiación del ISIS al dar salida al petróleo que viene de Mosul”.
ISIS controla el 80% de la producción petrolera de Siria y menos del 10% de la producción iraquí, que comercializan a través de contrabandistas jordanos y kurdos en Turquía.
Por su parte, Carlos Echevarría, profesor de Relaciones Internacionales y experto en yihadismo sostiene que “no parece que el ISIS sea financiado directamente por los Estados, pero sí por muchos donantes particulares, la mayoría de países del Golfo”. No obstante, “tras la toma de Mosul y la intervención de fondos por parte del Banco Central de Irak en la ciudad su acceso a liquidez se ha disparado exponencialmente”, explica.
Impuestos a la población
Sin embargo, bloquear el suministro de dinero procedente de Qatar y Arabia Saudí no sería la solución definitiva. El economista Howard Shatz, de la Rand Corporation, indica que, a pesar del apoyo que recibe del extranjero, la organización “ingresa la mayor parte de su dinero de los territorios que posee, llegando incluso a cobrar impuestos a los ciudadanos”.
Hasta hace pocas semanas, el ISIS cobraba un 50% de los salarios de los funcionarios iraquíes, abonados por el Gobierno. Ahora, las autoridades de Irak han decidido dejar de pagar su salario a los empleados públicos que estén ubicados en territorios controlados por la organización terrorista, lo cual está obligando al ISIS a explorar nuevas vías de financiación.
Según un informe del Centro de Análisis de Terrorismo de Francia, Los yihadistas disponen de otras fuentes de ingresos, como el comercio del algodón en Turquía, donde el 10% de las importaciones de ese material provienen de zonas controladas al 90% por el ISIS. Los terroristas completan sus ingresos a través del gas, el cemento, el cereal, el tráfico de drogas, la trata de mujeres y la venta de órganos humanos.
Y no podemos cerrar este repaso sin mencionar el último negocio que ha impulsado el Ejército Islámico: el tráfico de antigüedades. Ciudades con un patrimonio cultural extraordinario, como la siria Palmira o la antigua Nirive, han sido saqueadas y sus tesoros son comercializados en Occidente. El Estado Islámico concede licencias para la excavación a través del Diwan al-rikaz, un órgano para la supervisión de los recursos del autodenominado “califato”.
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