RIESGOS DE BURBUJA

Nokia vuelve a dispararse 25 años después: la IA resucita a los supervivientes de la burbuja de los 90

Las acciones de Nokia se han revalorizado un 180% en un año, tras perderlo casi todo con la burbuja dotcom

Nokia
Nokia 3310.
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

La finlandesa Nokia, antigua líder mundial de la telefonía móvil, lleva semanas repuntando en el mercado. Sus acciones se han revalorizado un 138% en lo que va de año y un 180% en los últimos doce meses. El propio consejero delegado de Nokia, Justin Hotard, elevó sus previsiones de crecimiento anual de este mercado hasta el 27%, frente al 16% de su estimación anterior.

Además, Nokia se está viendo beneficiada por ciertos factores geopolíticos, motivado por el rechazo de los países occidentales hacia los fabricantes chinos de equipos de telecomunicaciones, como Huawei y ZTE.

Esto ha empujado a grandes corporaciones y gobiernos de países de la Unión Europea y América a adjudicar importantes licitaciones a Nokia.

Con todo esto, el regreso de Nokia a los radares de los inversores coincide con un momento en el que los mercados vuelven a mirar con atención a algunos de los patrones que marcaron la burbuja tecnológica de finales de los noventa. 

Aunque los expertos consideran que existen diferencias fundamentales entre aquella época y el actual auge de la inteligencia artificial, también reconocen ciertos paralelismos. 

La concentración de las subidas bursátiles en torno a un reducido grupo de compañías tecnológicas y el entusiasmo por una tecnología transformadora recuerdan inevitablemente a los años previos al estallido de la burbuja puntocom.

Jeff Blazek, analista de Neuberger, señala que la diferencia respecto a la década de los noventa es que muchas de las empresas que hoy se benefician de la revolución de la inteligencia artificial cuentan con negocios rentables y posiciones financieras sólidas. 

Desde XTB consideran que ahora, las empresas que lideran la era de la IA, los hiperescaladores, son compañías que generan miles de millones de flujo de caja libre. Aunque se esté deteriorando por el aumento del capex, las inversiones se financian principalmente con caja. 

¿La historia se repite?

Por poner números, Meta tiene más de 22.000 millones de dólares de caja neta, Alphabet más de 49.000 millones de dólares, Microsoft más de 38.000 millones y Amazon más de 24.000 millones de dólares. Además, son negocios que no dependen únicamente de la IA para funcionar y seguir generando beneficios. 

Además, los múltiplos a los que cotizan las grandes empresas de hoy no son los mismos que los de la burbuja de las puntocom lo que aporta mayor estabilidad a las subidas.

Ahora bien, si salimos de ese grupo, sí que hay empresas que posiblemente estén en una burbuja y estén cotizando a múltiplos demasiado elevados. 

“Para nosotros, empresas como Oracle cotizan a múltiplos muy exigentes y están asumiendo riesgos que pueden causar mucho daño a los inversores. Sin embargo, siempre es difícil saber cuando la música dejará de sonar”, añaden desde XTB. 

Sin embargo, el renovado interés inversor no se limita a los gigantes tecnológicos y alcanza a compañías que han sabido reinventarse y encontrar un papel dentro de la nueva infraestructura digital que exige la IA.

Uno de los fenómenos más sorprendentes de este año es que algunos de los grandes ganadores de la inteligencia artificial no son nuevas empresas ni startups revolucionarias, sino las compañías que ya protagonizaron la burbuja tecnológica de finales de los años noventa.

Mientras toda la atención se concentra en Nvidia, OpenAI o los grandes nombres de la nueva economía digital, Javier Cabrera, analista de mercados, señala que empresas como Dell, Cisco, Nokia, Intel, Texas Instruments o Micron están viviendo una auténtica segunda juventud gracias al enorme despliegue de infraestructura que exige la inteligencia artificial.

La razón es sencilla y es que cada nuevo centro de datos necesita servidores, equipos de red, sistemas de almacenamiento, chips de memoria, componentes industriales y conexiones de alta velocidad.

En otras palabras, la revolución de la inteligencia artificial no sólo está beneficiando a quienes desarrollan los modelos, sino también a quienes suministran los «picos y palas» necesarios para construir toda la infraestructura.

Las acciones de este grupo de compañías acumulan una revalorización media cercana al 160% durante el último año, añadiendo alrededor de 1,7 billones de dólares en valor bursátil. 

Empresas que durante años fueron consideradas negocios maduros o incluso en declive vuelven a ocupar un lugar destacado en las carteras de los inversores.

Dell, por ejemplo, está registrando una demanda récord de servidores para IA, mientras que Cisco ha conseguido superar los máximos que marcó durante el año 2000 gracias a su exposición a redes y centros de datos.

Confianza desde dentro

Aunque el ejemplo más llamativo es Nokia, que, tras perder cerca del 98% de su valor después del estallido de la burbuja puntocom, vuelve a beneficiarse del auge de las redes y de la creciente necesidad de conectar infraestructuras de inteligencia artificial. 

Incluso desde la propia compañía se refleja la confianza en el rumbo de la firma finlandesa. Recientemente, la financiera Victoria Hanrahan, miembro de la alta dirección de Nokia, ha adquirido títulos de la compañía por valor de unos 706.500 dólares en dos operaciones consecutivas. 

Lejos de la imagen de fabricante de teléfonos móviles que dominó el mercado hace dos décadas, la compañía se ha transformado en un proveedor de infraestructuras de red y tecnologías de conectividad esenciales para los grandes centros de datos. 

Su reposicionamiento estratégico ha permitido que vuelva a beneficiarse de un ciclo inversor que, salvando las distancias, recuerda al que impulsó el auge tecnológico de finales del siglo pasado.

Los analistas de Neuberger consideran que uno de los grandes cambios en esta nueva etapa es que los inversores ya no buscan únicamente a las empresas que desarrollan inteligencia artificial, sino también a aquellas que suministran los componentes, las redes y la infraestructura necesaria para hacerla posible. 

Lo hemos visto recientemente en compañías como Micron, SK Hynix o Samsung, que se han convertido en algunos de los mayores beneficiados del auge de la memoria HBM, un componente esencial para entrenar y ejecutar los nuevos modelos de IA. 

El resultado es que el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) se encamina a registrar el mejor trimestre de su historia tras dispararse cerca de un 70% en apenas dos meses.

Auge de los semiconductores

Las acciones de Micron acumulan una revalorización superior al 200% en lo que va de año, mientras que SK Hynix se ha disparado cerca de un 260% y Samsung más de un 160%. 

En este contexto, el desafío para los inversores pasa por distinguir entre compañías que simplemente se benefician del entusiasmo por la IA y aquellas que cuentan con fundamentos sólidos para convertir esa tendencia en crecimiento sostenible.

La cuestión ahora es si la inteligencia artificial puede dar una segunda vida bursátil a compañías que parecían haber quedado relegadas frente a los gigantes tecnológicos actuales.

La realidad es que los inversores ya están mirando más allá de la empresa que invierte en IA o la que construye el centro de datos y ahí podemos ver muchas empresas satélites que también se benefician del auge de la inteligencia artificial. 

“Hablamos de empresas de energías renovables, de redes, de materias primas o de otros chips que no son GPUs”, señalan los expertos. 

Para Cabrera, la historia recuerda una lección que se repite en cada gran revolución tecnológica, donde los mayores beneficiados no siempre son quienes acaparan los titulares.

A menudo, quienes terminan generando más valor son las compañías que proporcionan la infraestructura necesaria para que esa revolución pueda extenderse a escala global.

Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, mantiene una postura más escéptica y, más que una «segunda vida» basada en transformarse en firmas tecnológicas puras, considera que estamos ante una revitalización de sus negocios tradicionales gracias a la histórica ganancia de productividad que ofrece esta tecnología.

Consecuencias de la IA

De cara al futuro los expertos consideran que el cuello de botella estará en el sector energético y de infraestructuras básicas como límite para el desarrollo de la IA.

«El mercado está muy focalizado en los chips y el desarrollo de software, pero la IA consume ingentes cantidades de electricidad y agua para refrigerar los centros de datos», sostienen desde Finizens.

La verdadera sorpresa de los próximos meses no vendrá de una nueva aplicación digital, sino del impacto del boom de la IA en sectores tradicionales como las «utilities» de energía, las materias primas necesarias y las redes de distribución.

Para los expertos, la IA va a tensionar la economía real mucho más de lo que el parqué bursátil anticipa.

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