Telefónica cierra los últimos flecos de la venta de Gran Vía a Tomás Olivo: se quedará alquilada 4 años
Olivo supera el filtro de solvencia de Telefónica y Rothschild para comprar su edificio de Gran Vía

La venta del histórico edificio de Telefónica en la Gran Vía madrileña a Tomás Olivo entra en su fase definitiva. Después de que trascendiera que el propietario de General de Galerías Comerciales había resultado adjudicatario de la operación, fuentes conocedoras del proceso explican ahora que tanto la operadora como el banco de inversión Rothschild, encargado de dirigir la venta, han completado ya la fase de análisis de ofertas y solvencia de los candidatos, inclinándose finalmente por la propuesta del empresario murciano.
La operación, una de las más relevantes del mercado inmobiliario corporativo de los últimos años en Madrid, se encuentra actualmente en manos de los equipos jurídicos de ambas partes, que trabajan en la redacción y cierre de la documentación contractual necesaria para formalizar definitivamente la compraventa.
Según las fuentes consultadas, Telefónica encargó a Rothschild la selección del comprador y la gestión integral del proceso competitivo. Dentro de ese procedimiento, los distintos aspirantes tuvieron que acreditar capacidad financiera suficiente para afrontar una adquisición de estas dimensiones, un requisito que General de Galerías Comerciales superó con amplitud.
La entidad financiera analizó las distintas propuestas presentadas y evaluó tanto las condiciones económicas como la fortaleza de cada candidato. Tras ese examen, Rothschild concluyó que la oferta encabezada por Tomás Olivo era la más solvente entre las recibidas, tanto desde el punto de vista financiero como de ejecución de la operación. El propio Olivo, preguntado por OKDIARIO, no ha querido comentar nada sobre la operación.
Telefónica seguirá durante cuatro años
Uno de los aspectos que ya se encuentran prácticamente definidos es la permanencia de Telefónica en parte del edificio una vez se complete la venta. Las fuentes consultadas señalan que la compañía continuará ocupando determinados espacios del inmueble en régimen de alquiler durante aproximadamente cuatro años.
Este esquema permite a la operadora mantener su actividad en una ubicación estratégica mientras culmina la reorganización de sus activos inmobiliarios, al tiempo que garantiza al comprador una transición ordenada de la propiedad.
La permanencia temporal de Telefónica era uno de los elementos clave de la negociación y forma parte de los documentos que actualmente están siendo ultimados por los abogados de ambas partes.
Un proceso marcado por la cautela
Las mismas fuentes destacan que tanto Telefónica como Rothschild han actuado con especial prudencia durante toda la operación. La selección del adjudicatario no se ha limitado únicamente al importe ofrecido, sino que también se han valorado aspectos relacionados con la solvencia, la capacidad de cierre y la reputación empresarial de los potenciales compradores.
La intención de la operadora era garantizar que el activo terminara en manos de un inversor con capacidad acreditada para ejecutar la operación sin incertidumbres posteriores. En este contexto, General de Galerías Comerciales, grupo controlado por Tomás Olivo, habría reunido las condiciones exigidas para imponerse al resto de competidores.
Con los principales aspectos económicos ya definidos y los equipos legales trabajando en la documentación final, la compraventa afronta ahora su último tramo antes de convertirse en una de las mayores operaciones inmobiliarias protagonizadas por Telefónica en los últimos años. El cierre definitivo supondrá además un nuevo movimiento estratégico para Tomás Olivo, que reforzará su presencia en algunos de los activos más emblemáticos del mercado inmobiliario español.
Los activos de Olivo
Tomás Olivo, propietario de General de Galerías Comerciales, figura entre las mayores fortunas de España con un patrimonio estimado en torno a los 4.600 millones de euros, según los últimos rankings empresariales (pese a que la valoración tras los últimos movimientos ronde los 6.000 millones, según su propio entorno).
Su grupo controla una de las mayores redes privadas de centros comerciales del país, con activos emblemáticos como Nevada Shopping (Granada), La Cañada (Marbella), Bahía Sur (Cádiz) o los complejos de Almería, Barcelona y Murcia, además de varios proyectos en desarrollo en Madrid, Valencia y Málaga que superan conjuntamente los 1.000 millones de inversión.
La compañía, de la que Olivo posee prácticamente la totalidad del capital, ha registrado beneficios superiores a los 120 millones de euros anuales y cuenta con una cartera de activos inmobiliarios valorada en varios miles de millones, lo que ha consolidado al empresario murciano como uno de los inversores más solventes del sector inmobiliario y comercial español. Además, es uno de los principales accionistas de Unicaja, con más del 9% de participación en la entidad.
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