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El Ibex se hunde: petróleo caro y tipos al alza amenazan los beneficios de las empresas de la Bolsa española

El Ibex 35 afronta un escenario de mayor volatilidad después de las fuertes subidas acumuladas durante el año

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

Como cambian las cosas de un mes para otro, y más, en los mercados. Hace cosa de un par de meses el Ibex logró superar la cota psicológica de los 20.000, algo que sorprendió a más de un inversor. Desde entonces, el Ibex sube y baja sin dejar claro el rumbo que lleva. 

Ahora se encamina a perder los 19.000 puntos, motivado por una combinación de factores que están estrechando el margen de maniobra de las compañías. Para Manuel Pinto, analista de XTB, la caída del Ibex responde a una combinación de petróleo caro, mayores costes de financiación y dudas sobre cómo acabarán afectando ambos a los beneficios empresariales.

Una energía más cara se refleja en los costes empresariales y resta capacidad de consumo a los hogares. El impacto termina trasladándose a sectores como consumo y turismo y puede acabar afectando a los márgenes.

Además, el BCE elevó los tipos 25 puntos básicos en septiembre, hasta el 2,5% en la facilidad de depósito. A finales de septiembre, el mercado llegó a descontar cerca de un 50% de probabilidad de otra subida el 29 de octubre, hasta el 2,75%.

La diferencia entre una subida de tipos provocada por una economía fuerte y otra destinada a contener una inflación generada por un shock de oferta resulta fundamental.

Pinto advierte de que no es lo mismo subir los tipos porque la economía crece con fuerza, que hacerlo para contener una inflación provocada por el encarecimiento de la energía. Una subida de tipos no resuelve la escasez de petróleo, aunque sí puede impedir que el shock energético se traslade de manera permanente al resto de los precios.

El riesgo, según el analista de XTB, es que empresas y familias terminen soportando simultáneamente una factura energética mayor y una financiación más cara.

Mirada puesta en los resultados

La banca tampoco queda automáticamente protegida por un escenario de tipos elevados. Un mayor rendimiento de los préstamos puede elevar el margen de intereses, pero si el encarecimiento del dinero reduce la demanda de crédito o provoca un aumento de los impagos, parte de esa ventaja desaparece.

Pinto apunta además a una posible combinación de menor volumen de negocio, mayores provisiones y un aumento de la remuneración exigida por los depositantes.

En este sentdio, la temporada de resultados será decisiva para comprobar cuánto del encarecimiento de la energía y de la financiación pueden absorber las compañías.

Pablo Vega, experto en Roams, sitúa especialmente bajo el foco a banca y eléctricas por su peso en el Ibex. En las entidades financieras, el mercado deberá comprobar si el margen de intereses resiste, si la remuneración de los depósitos absorbe parte de esa mejora y si las provisiones por impagos permanecen controladas.

En eléctricas, Iberdrola abrirá la temporada el 21 de octubre. La cuestión será determinar si las inversiones en redes y renovables siguen ofreciendo visibilidad de beneficios pese al encarecimiento de la financiación.

En Repsol, Pinto considera especialmente relevantes los márgenes de refino: un petróleo caro no garantiza por sí solo un incremento equivalente de los beneficios.

En infraestructuras y telecomunicaciones, el mercado vigilará márgenes, deuda y generación de caja. En los centros de datos, las cuestiones fundamentales serán los contratos, el acceso a la electricidad y quién termina asumiendo los posibles sobrecostes.

Sin embargo, los expertos apuntan a que un buen trimestre puede resultar insuficiente si la compañía rebaja sus expectativas futuras. El escenario central de Vega para el cuarto trimestre es de volatilidad, condicionado por la reunión del BCE del 29 de octubre, los resultados empresariales y la evolución de la deuda.

Los dividendos no bastan

La Bolsa española mantiene además una característica diferencial: el peso de la banca y las eléctricas y una elevada remuneración al accionista. Vega señala que Santander acaba de elevar un 10% su dividendo a cuenta, hasta 12,7 céntimos por acción.

Pero unos tipos más altos también aumentan la competencia por el ahorro y encarecen la financiación empresarial. Para Pinto, los dividendos sólo resultan sostenibles si están respaldados por caja después de atender inversiones y deuda.

Por eso, la aparente ventaja de unas valoraciones más bajas frente a otros mercados europeos también tiene que ponerse en contexto. Como señala Vega, «un descuento de valoración frente a Europa solo sería una oportunidad si compensa los riesgos».

El Ibex, por tanto, se encuentra ante una prueba que va mucho más allá de una corrección puntual. El petróleo, los tipos y los bonos están elevando los costes, pero la variable decisiva será si las empresas consiguen mantener sus márgenes y generar caja en este nuevo escenario.