Economía

Los trabajadores se enfrentan a Brufau por cobrar dividendos mientras despide a 1.500 empleados

La cúpula de Repsol cobró dividendos este martes en un escenario en el que la situación económica de la compañía es muy delicada y cuando va a haber 1.500 despidos en las próximos meses, 750 de ellos en España. Desde los sindicatos se había pedido que no se llevara a cabo dicho reparto, y la negativa de la dirección a hacerles caso ha sentado muy mal en la plantilla.

Fuentes sindicales han expresado a Okdiario su malestar por la decisión de no renunciar a al reparto de dividendos y han explicado que van a exigir al grupo que en un futuro la retribución a los accionistas estén vinculados a los resultados de la compañía. El secretario general del Sindicato de Trabajadores de Repsol, José Fernández Cancio, ha dicho: “Vamos a reclamar que a partir de ahora el reparto de dividendos esté indexado al resultado, que no sea automático”.

Fernández Cancio ha añadido: “Lo que nos importa es la supervivencia de la compañía, por lo que entendemos que los trabajadores tienen que hacer sacrificios, pero no sólo ellos. Por eso se tenía que haber renunciado al reparto de dividendos”.

El plan de ajuste de Repsol aprobado en octubre incluye un programa de desinversiones por valor de 6.200 millones de euros en todo el mundo y el despido de 1.500 trabajadores en todos los países en los que está presente el grupo. La mitad de la reducción de plantilla tendrá lugar en España.

Pero las medidas de ajuste no van a terminar ahí. La caída del precio del petróleo hacen totalmente inviables las cuentas que se manejaron para calcular el plan de ajuste aprobado en octubre y Repsol corre un riesgo real de colapso financiero si el barril se mantiene en torno a los 30 dólares. Ante esta situación, el grupo estaría preparando un nuevo y duro plan de ajuste, según las fuentes de Okdiario. El nuevo plan incluiría más desinversiones y una nueva reducción de plantilla que se sumaría a la ya aprobada.

Brufau cobra en acciones

Repsol ha pagado 0,446 euros por acción, pero mediante su Programa de Dividendo Flexible permitía renunciar total o parcialmente al cobro de ese dinero a cambio de nuevos títulos (con una bonificación sobre las que les corresponderían comprándolas a precio de mercado) de la compañía.

Para acogerse a esta opción era necesario poseer al menos 22 acciones y comunicarlo como tarde el pasado 18 de diciembre. El aquella fecha cada título cerró a 10,72, con lo que era necesario tener al menos 235,84 euros en acciones para poder acogerse a dicho programa.

Los principales directivos de la compañía optaron por elegir acciones en vez de dinero para lanzar un mensaje de confianza al mercado. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha pasado a poseer un 0,031 por ciento de la compañía, mientras que el consejero delegado, Josu Jon Imaz, amplia su participación al 0,007% del capital.