La importante reflexión de Ana Botín (66 años) sobre el esfuerzo: «De pequeña me grabaron a fuego que el apellido no era un regalo sino una responsabilidad»
Desde su llegada a la presidencia ejecutiva, Ana Botín, ha conseguido expandir en tiempo récord la marca 'Banco Santander'
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La mayoría de las veces, el debate se ha centrado en la herencia o el apellido de Ana Botín. Sin embargo, diferente a lo que muchos piensan, su infancia estuvo marcada por una estricta autoexigencia, mentalidad de trabajo y una preparación muy disciplinar. Sus padres, el banquero Emilio Botín y la pianista Paloma O’Shea, se aseguraron de que la disciplina diluyera cualquier atisbo de comodidad pasiva.
«Se desayunaba, se comía y se cenaba banco. No había desconexión», recordaba en su participación en Planeta Calleja. Desde muy pequeña, Ana se sentaba a escuchar a su abuelo y a su padre debatir sobre estrategias financieras y gestión de riesgos. El apellido no significaba lujos y descanso; al contrario, contenía una gran responsabilidad y le exigía una gran responsabilidad para ganarse el respeto por mérito propio: «Cuando te dan mucho, se espera mucho más de ti».
La infancia de Ana Botín
«Desde pequeña me grabaron a fuego que el apellido no era un regalo, sino una responsabilidad» es la frase que resumió su infancia, donde debía trabajar para convertirse en la heredera de una de las mayores empresas del viejo continente. Para abrir su mentalidad al mundo y evitar que creciera protegida en una «burbuja» local, sus padres tomaron la firme decisión de enviarla a estudiar fuera de España desde muy joven.
Con 13 años ingresó en un internado suizo. Posteriormente, trabajó en J.P. Morgan en Nueva York entre 1980 y 1988 antes de incorporarse al negocio familiar. Esa experiencia en el competitivo mercado estadounidense terminó de pulir su rigor ejecutivo antes de asumir responsabilidades en el banco de su familia.
Dentro de la empresa, su ascenso y trayectoria fueron progresivos. En 2002 asumió la presidencia ejecutiva de Banesto. En 2010, dio el salto a Londres para dirigir Santander UK, hasta que en 2014, tras el fallecimiento de su padre, se convirtió en la presidenta ejecutiva de Banco Santander.
El crecimiento del Banco Santander
Desde que asumió la presidencia ejecutiva del Banco Santander en septiembre de 2014, Ana Botín ha liderado una transformación estructural profunda que ha redefinido el tamaño, la estrategia y el valor financiero de la entidad. Ha conseguido llevar los resultados financieros a los más altos de su historia, logrando un beneficio ordinario récord de 11.176 millones de euros en los primeros nueve meses del ejercicio actual. En poco tiempo, el Banco Santander se ha expandido con rapidez, superando los 189 millones de clientes en todo el mundo.