Hillary Clinton sí que es la candidata de Wall Street aunque ella no lo quiera
Fría, antipática, poco de fiar, son algunos de los adjetivos que la prensa estadounidense dedica desde hace años a Hillary Clinton. Pero a ella el que más le duele es que sea la candidata de Wall Street pues sabe que fuera de Nueva York es uno de los sambenitos más difíciles de portar. Opiniones al margen, los datos los ofrece el Center for Responsive Politics, un think tank que a través de su web OpenSecrets.org, desvela parte de los tejemanejes de la política americana que nada tiene que reprochar a la de los países europeos salpicados por la corrupción.
Según este sitio, la industria financiera así como los hedge funds estadounidenses tienen un claro candidato y este es Hillary Clinton. La demócrata está recibiendo ingentes contribuciones a su campaña electoral hasta sumar de momento 122,7 millones de dólares por parte de empleados de este sector. Esta cantidad equivale a más del doble que el dinero que se donó en la anterior campaña y representa el 14% del total donado desde que se contabilizan estas aportaciones.
Para que se hagan una idea, los cinco principales aportadores netos a la campaña a favor de la mujer del expresidente Bill Clinton son empleados o propietarios de fondos de inversión privados. Mirando los números, sólo siete empresas financieras han generado cerca de 48,5 millones de dólares para el conglomerado que respalda la candidatura demócrata. La que fuera secretaria de Estado aborrece ese título de ser la candidata de Wall Street pero en las anteriores elecciones (2008) este mismo colectivo del sector financiero, sólo aportaron 14 millones de dólares a los grupos demócratas.
En el otro lado del tablero tenemos a Donald Trump, que desconfía de Wall Street quizá porque él les conoce mejor que nadie. El milmillonario ha prohibido que algunos grupos favorables a su persona realicen donaciones y no se recuerda en campaña que haya pedido un sólo dólar. Bien es cierto que parte de su mensaje es «soy rico porque soy muy listo y todo lo que me propongo lo llevo a buen termino», que es un mensaje que cala mucho en el imaginario norteamericano. De hecho, es curioso que tanto los hedge funds como sus empleados lo que sí que han hecho es donar casi 66 millones de dólares para apoyar las campañas de todos los rivales a los que Donald se ha enfrentado y que ha vapuleado. Por tanto, ese dinero ya se da por perdido.
Como dato curioso, la web antes mencionada informa de que sólo constan donaciones de la industria financiera a favor de Trump por valor de 19.000 dólares, una cantidad con la que apenas se podría pagar un desayuno de trabajo en una ciudad mediana de Norteamérica.
Haciendo unos cálculos muy básicos a Trump presentarse a las elecciones le ha debido costar unos 200 millones de dólares de su bolsillo. Pero, ¿Cuánto costaría una campaña de imagen como la que está protagonizando? ¿Le repercutirá positivamente sobre sus negocios las cosas que dice? Sólo él puede valorarlo pero nadie cree que vaya a perder dinero, no es su costumbre.
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