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El Gobierno confirma las malas noticias para los jubilados: adiós a la subida de las pensiones

La semana ha dejado muy malas noticias para millones de pensionistas: la subida de las pensiones prevista para este año ha quedado en el aire después de que el Congreso tumbara el real decreto que la incluía. El movimiento no afecta a lo que se ha cobrado en la pensión de enero, con el incremento aplicado, pero obliga al Ejecutivo a reaccionar rápido para que la situación no se complique en febrero. El escenario recuerda al vivido hace un año, cuando también fue necesario reconstruir la norma para mantener la revalorización.

Desde el Gobierno se insiste en que la subida saldrá adelante, aunque ahora la decisión depende de un nuevo decreto que debe pasar de nuevo por Consejo de Ministros y superar después la validación parlamentaria. Ese proceso deberá encajarse en cuestión de semanas si se quiere evitar que febrero se quede sin cobertura legal y que las prestaciones vuelvan a los importes del año pasado. La presión aumenta porque cualquier retraso impactaría directamente en los ingresos de los jubilados. Mientras tanto, la incertidumbre vuelve a colarse en un sistema que paga más de 10 millones de pensiones cada mes. Aunque el Ejecutivo recalca que trabaja para garantizar la revalorización y la subida de las pensiones, la caída del decreto ha abierto un paréntesis en el que todo depende de los pasos que se den a partir de ahora.

¿Cuál era la subida de las pensiones prevista?

La revalorización diseñada contemplaba una subida de las pensiones general del 2,7%. Las mínimas iban a crecer un 7%, mientras que las no contributivas, las prestaciones con cónyuge a cargo y las de viudedad con cargas familiares tenían asignado un aumento del 11,4%. Las clases pasivas, que incluyen a funcionarios del antiguo régimen, también entraban en esta actualización.

En conjunto, estas cifras afectan a todo el sistema: los 6,6 millones de pensiones de jubilación, las 1,5 millones de viudedad, más de un millón de incapacidad permanente y las prestaciones de orfandad y en favor de familiares. Según cálculos del propio Ejecutivo, una pensión media de jubilación habría sumado unos 570 euros anuales adicionales con la subida completa.

¿Qué ocurre ahora con las nóminas?

La pensión de enero ya se ha cobrado con la subida porque el decreto seguía en vigor cuando se ordenaron los pagos. La norma se había publicado el 24 de diciembre y, aunque ahora ha sido rechazada, su efecto se mantiene en la primera nómina del año. La mayoría de pensionistas la han recibido incluso antes del día 1, ya que los bancos suelen adelantar los abonos.

La cuestión es qué sucederá con febrero. Para evitar un retroceso en los importes, el Gobierno tiene que aprobar un nuevo decreto y publicarlo en el BOE antes de que se ordene el siguiente pago. Es la misma estrategia que se utilizó el año pasado, cuando un decreto que incluía la subida también quedó bloqueado y tuvo que rehacerse con carácter urgente. Finalmente, se aprobó a tiempo y los pensionistas no llegaron a notar cambios.

¿Qué opciones maneja ahora el Ejecutivo?

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha evitado concretar los próximos pasos, aunque desde su departamento se subraya que se está trabajando «intensamente» para que la revalorización se aplique este año. Una salida sería repetir el esquema utilizado entonces: llevar un nuevo decreto al Consejo de Ministros y garantizar su publicación cuanto antes para que la subida vuelva a estar en vigor de forma provisional.

Esta estrategia permitiría cubrir la nómina de febrero mientras el Congreso decide si convalida o no el texto. Además, existe la posibilidad de trocear el decreto o presentar una norma más sencilla, limitada exclusivamente a las pensiones, con el objetivo de facilitar el apoyo parlamentario. Desde distintos grupos ya se ha apuntado que estarían dispuestos a respaldar una revalorización si se presenta de forma independiente y sin otras medidas añadidas.

El margen temporal es claro ya que el mecanismo debe estar activo antes de finales de febrero, que es cuando se abona la siguiente nómina. Si no diera tiempo, quedaría la alternativa de aprobar la subida con carácter retroactivo, de modo que los pensionistas la cobrarían igual, aunque fuera más adelante.

¿A cuántas personas afecta esta situación?

La última nómina publicada refleja que 9,4 millones de personas han cobrado 10,45 millones de pensiones en enero. La pensión media se sitúa en 1.363,36 euros, mientras que la de jubilación alcanza los 1.563,6 euros mensuales. Cualquier retraso en la tramitación de la revalorización impactaría directamente en estos beneficiarios, por lo que la gestión de las próximas semanas será clave.

Aunque la subida está técnicamente en el aire por la caída del decreto, el precedente del año pasado y la disposición de varios partidos a aprobar un nuevo texto dejan abierta la puerta a que la situación se resuelva sin que los pensionistas sufran un recorte temporal. La decisión, nuevamente, dependerá de la capacidad del Ejecutivo para reconstruir la norma y obtener los apoyos necesarios.