Economía
Mercados

En fin de año, ¡vestido rojo!

En la Bolsa como en la vida nuestros errores forman parte de ese aprendizaje que nos conduce indiscutiblemente a ser mejores. Todas las adversidades moldean nuestro ser más profundo a su antojo, y cuando quieres darte cuenta lo que queda es el resultado de infinito esfuerzo por salir adelante

«Evito siempre predecir de antemano, porque es mucho más fácil hacerlo a posteriori» Winston Churchill

En la Bolsa como en la vida nuestros errores forman parte de ese aprendizaje que nos conduce indiscutiblemente a ser mejores. Todas las adversidades moldean nuestro ser más profundo a su antojo, y cuando quieres darte cuenta lo que queda es el resultado de infinito esfuerzo por salir adelante. ¡Hay que salir adelante! Gustave Le Bon mantenía que “cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad”, aunque yo siempre he sido más fiel al pensamiento de Gandhi sobre aquello de “un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él.”

Nos encontramos ante un momento de mercado absolutamente determinante. Hace semanas que lo mantengo. Sigo observando a Mr. Market con cuidadoso detenimiento y cierta ejecución, no les voy a engañar, pero aún así me mantengo reflexiva sobre el comportamiento de los inversores ante el mercado y su intrínseca volatilidad.

¿Cuántas veces han oído aquello de “si ya ha bajado tanto es que no puede bajar mucho más”? Esta afirmación me resulta llegados a este punto un tanto hilarante, soy conocedora de que algunos analistas de ciertas casas reputadas en 2008 repetían a sus clientes incesantemente que las acciones de Gamesa ¡ya no podían caer más! a 15€ por acción. Sus accionistas vieron caer esa misma cotización hasta los 1’50€.

Promediar a la baja no es la decisión más acertada, en contra de lo que opinan muchos

Terra… años atrás queda su buena reputación en Bolsa, la misma reputación que llevó a sus inversores a no darse cuenta de hasta qué punto estaba sobrevalorada. Y como pasa infinidad de veces, con innumerables compañías de ayer, hoy y mañana, en lugar de adaptarse a las circunstancias del mercado siguieron asegurándose a sí mismos la afirmación que citaba anteriormente, y quizás alguna más como “las buenas empresas siempre se recuperan”, o aquella de “en el mercado hay que ser paciente y no tiene sentido dejarse atemorizar si algo es bueno”.

¿Les suena? Apuesto a que como inversores han escuchado alguna de estas frases una y otra vez, ¡yo sí! Así como esos ‘insiders’ de los departamentos de gestión de fondos, brokers o casas de análisis que las repetían mientras las cotizaciones caían sin piedad ante sus ojos. Y es que… “Gamesa es Gamesa” ¿verdad? aunque según caía su cotización, era menor el número de accionistas que se repetían internamente dicha afirmación. Había otros que mantenían la férrea convicción de que promediar a la baja era la decisión más acertada, ¡craso error donde los haya! Y ojo porque conozco otros que consideran que “siempre se sabe cuando una acción ha tocado fondo”. Aquí entran los “caza suelos” como se denomina a algunos “analistas predictores” de espacio y tiempo, y marcados por el dichoso sesgo predictivo que tanto detesto.

Es muy habitual entre los inversores este fenómeno, pero señores no olviden que frecuentemente es el cazador quien resulta cazado. Para mí es más recomendable mantenerse al margen que tratar de comprar un valor en caída libre en el momento que toca fondo ya que es como hacer lo mismo con un cuchillo. ¡Estar inactivo y no hacer nada no es lo mismo! Por ende, lo más aconsejable es esperar a que el cuchillo llegue al suelo, quede clavado, vibre un rato y únicamente después la estrategia nos dejará atraparlo. Coger una acción que cae con rapidez provoca sorpresas desagradables, pues inevitablemente se coge en el lugar inapropiado la gran mayoría de veces. Seamos pacientes, dejemos que nuestras acciones vibren un tiempo prudente, y planteemos entonces cambiar de estrategia una vez la tormenta haya pasado.

Los movimientos de rebote de estas últimas sesiones anuales han aliviado y esperanzado a mis queridos “siemprealcistas”acerca de que la corrección se haya completado. Más allá de eso, la falta de contundencia de la Renta Variable (a pesar de los fuegos de artificio) y la insistencia del VIX, el oro y la plata, me siguen dando argumentos para seguir defendiendo aquello que les transmitía a voces la semana pasada; ¡soy bajista! y obviamente consciente de que los rebotes forman parte de “lo bajista” y que de la misma manera que trato siempre de alinearme en el bando ganador, no tendré reparos de cambiar de opinión en el momento en que el mercado nos indique un bando comprador, circunstancia que a pesar del intento de fuegos artificiales de las últimas sesiones la semana pasada, no ha variado ni un ápice…

No hay ninguna regla que pueda exponernos a priori hasta dónde puede caer este mercado, pero los rebotes cohabitan en los mercados bajistas, de la misma manera que las correcciones lo hacen en los alcistas. A pesar del ingente rebote que vivimos la semana pasada en los índices americanos, el escenario técnico sigue muy alejado de haber dado carpetazo a la tendencia bajista que les vengo relatando desde octubre de este año. Y tratar de hablar de “rally de fin de año” tras rebotar un 6%, me parece que se trata de justificar lo injustificable o bien tratar de ver un vaso medio lleno, dónde no lo hay… puesto que a rebotar un +6% tras perder un -14%, tampoco le llamaría yo rally señores. Como decía Churchill, la inteligencia se demuestra con hechos y sabemos que el sesgo predictivo lo es, ¿no les parece más inteligente evitar la predicción de antemano? Yo lo tengo muy claro, puesto que mi debate no es saber si el precio subirá o bajará… más bien si sube o baja, y en este instante entendiendo el mercado como nos enseñó Charles Dow; me pilla vestida de rojo y ¡cayendo!