retos a los que se enfrenta españa

JPMorgan anticipa un auge de la energía nuclear mientras España desmantela sus centrales

Según el informe de JP Morgan, la nueva economía digital depende en buena parte de la energía nuclear

Reactor nuclear subterráneo
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

La energía nuclear vuelve al centro del sistema como factor clave en la carrera energética de la IA. Así lo explica el informe de JPMorgan Seguridad en la IA que analiza cómo el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial está transformando no solo el sector tecnológico, sino también el energético. 

Según el informe, la nueva economía digital depende de energía abundante, constante, y en este contexto, la energía nuclear aparece como pieza fundamental dentro del sistema energético global, especialmente frente a las limitaciones de las energías renovables.

La expansión de centros de datos y sistemas de IA está generando una demanda eléctrica sin precedentes, obligando a gobiernos y empresas a priorizar fuentes capaces de suministrar energía de forma inmediata y continua. 

JPMorgan señala que el mercado está combinando distintas fuentes energéticas. Sin embargo, no todas ofrecen las mismas ventajas en términos de estabilidad y disponibilidad.

Auge de la IA

El informe destaca que la energía nuclear presenta una característica diferencial: produce electricidad de forma continua, las 24 horas del día.

Mientras que Europa agacha la cabeza y afirma que no puede renunciar a la nuclear, pese a la competición por descarbonizar e independizarse de terceros, España sigue adelante con un calendario de cierre total de sus centrales nucleares.

Según los expertos, a España no le conviene prescindir de la nuclear, ya que afronta el reto de financiar la transición energética y el almacenamiento, lo que complicaría aún más el sistema sin esta fuente de estabilidad.

El avance de las energías renovables en los últimos años ha generado nuevos desafíos, especialmente en lo que respecta a su integración en el sistema eléctrico nacional y la gestión de su intermitencia.

El almacenamiento energético, particularmente mediante baterías (BESS), se posiciona como una infraestructura clave para garantizar la estabilidad y flexibilidad del sistema. Su despliegue requiere inversiones relevantes que, en gran medida, deberán complementarse con capital privado.

La magnitud de este reto sitúa a España ante un cambio de paradigma en la financiación energética, donde la colaboración entre capital institucional y capital privado será determinante para acelerar el desarrollo de estas infraestructuras.

Javier Cabrera, analista de mercados, señala que es probable que la instalación de centros de datos aumente de manera importante durante los próximos años con el auge de la IA. 

En ese contexto, las energéticas serán fundamentales para poder abastecer de electricidad a estos centros de datos, que son consumidores muy importantes de energía y requieren una fuente de suministro exclusiva.

Las baterías no son suficientes

Las primeras beneficiadas serán aquellas empresas que tengan fuentes de energía renovables, como Solaria, Greenergy o Iberdrola. Pero es probable que los centros de datos requieran de otras fuentes más estables que permitan paliar los vaivenes de las renovables. 

En este sentido las baterías están avanzando rápido, pero puede que no sea suficiente.

Aunque en el corto plazo pueda experimentar algo de volatilidad por la guerra en Oriente Medio y los vaivenes en los precios, el analista piensa que es un sector poco observado y en el que no se está prestando la atención que merece. 

Ahora mismo la energía es uno de los cuellos de botella de la IA, y las energéticas se beneficiarán de ello con contratos a precios atractivos y unos ingresos asegurados.

Incluso el experto señala a las nucleares como alternativa, «por ser limpias y aportar la estabilidad que la red necesita si España no otorga el peso que merece a las energéticas».

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