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Moncloa quitará a Escalante e Indra la presidencia de Tess y se la dará a SAPA y los Aperribay

La reestructuración impulsada por José Vicente de los Mozos acelera un nuevo rumbo en la dirección política

  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

Moncloa prepara un nuevo movimiento en la guerra interna que atraviesa Indra. Según fuentes conocedoras de las negociaciones, el Gobierno pretende retirar a Manuel Escalante y a la propia Indra la presidencia de Tess Defence, el consorcio encargado del blindado 8×8 Dragón, para entregar ese control a SAPA Placencia y a la familia Aperribay. Apartarle de su gestión como presidente, aunque no de su gestión técnica.

La maniobra supondría un golpe directo al poder interno que hasta ahora mantenía Escalante dentro de la estructura industrial y tecnológica de Defensa. Y llega además en plena ofensiva interna dentro de Indra, donde José Vicente de los Mozos ha comenzado una reorganización destinada a reducir el peso de varios directivos considerados estratégicos en la etapa anterior. «No tanto por su capacidad técnica como», aseguran las fuentes, «por marcar una nueva estructura organizativa y delimitar los márgenes políticos».

El movimiento no se limita únicamente a Tess. La pasada semana, la compañía remitió una comunicación interna en la que oficializaba una nueva reorganización tecnológica que vacía parcialmente de funciones el área que dependía de Escalante.

«A partir de este momento», rezaba el comunicado, «las unidades de Sistemas Internos, liderada por Luis Navarrete, y de Seguridad de la Información, liderada por Jesús Escoredo, actualmente bajo la responsabilidad de Manuel Escalante, pasarán a integrarse en el ámbito de Operaciones Tech, reportando a Sebastián Bamonde».

La comunicación justificaba la decisión en la necesidad de «acelerar la captura de sinergias» y reforzar «una visión integrada» de las capacidades tecnológicas de Indra. Dentro de la compañía son conscientes también de que el movimiento es otro paso más en el desmantelamiento del poder operativo de Escalante.

De los Mozos y la reordenación interna

En las últimas semanas se han venido produciendo esos movimientos de los que hablamos, de manera que tanto el CEO, José Vicente de los Mozos, como Ángel Simón, el nuevo presidente no ejecutivo, tratan de redirigir la compañía sin que entorpezca el normal funcionamiento empresarial, extraordinario en el último año.

Hay que sumar a esto el fichaje de Ciril Rozman, hombre de máxima confianza de Ángel Simón, como nuevo director de asuntos públicos y oficina de presidencia, reforzando el control político y corporativo alrededor de la presidencia.

En este contexto, la pérdida de Tess supondría un nuevo cambio de equilibrio dentro del ecosistema de Defensa. El consorcio del 8×8 Dragón es una de las piezas industriales más sensibles del sector militar español, tanto por volumen de contratos como por capacidad de influencia estratégica.

SAPA ganaría peso en el negocio militar

La entrada de SAPA y de los Aperribay en la presidencia de Tess consolidaría además el creciente peso de este grupo dentro de la industria de Defensa española, en un momento en el que Moncloa trata de redibujar los equilibrios empresariales del sector. Un claro movimiento para contentar a la llamada cuota vasca dentro de la empresa, que podría controlar las filtraciones que afectan a sus piezas en la fabricación del 8×8.

El control de Tess tiene una enorme relevancia industrial y política. El programa 8×8 Dragón arrastra retrasos, tensiones internas y múltiples problemas de ejecución, pero sigue siendo uno de los mayores contratos militares del Ejército de Tierra y una pieza clave dentro del nuevo ciclo de inversión en Defensa impulsado desde el Gobierno.

Todo ello se produce, además, mientras el mercado observa la situación interna de Indra tras la paulatina salida de JP Morgan, que ha seguido reduciendo su presencia en el capital del grupo y ya ha rebajado su participación hasta el 2,7%.