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Malestar en Airbus: la plantilla carga contra la dirección por recortar el teletrabajo y exigir entregas récord

Los trabajadores critican la carta de Guillaume Faury en la que reclama "hacer más en menos tiempo" pese a los problemas de suministro.

La tensión interna crece en Airbus. La decisión de la compañía de reducir el teletrabajo a un solo día por semana a partir de septiembre, unida al endurecimiento progresivo de las condiciones laborales y a las exigencias de producción para este ejercicio, ha disparado el malestar entre buena parte de la plantilla, según trasladan fuentes internas consultadas por OKDIARIO.

La gota que ha colmado el vaso ha sido la carta remitida por el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, a los empleados. En ella, el directivo reclama a los trabajadores lograr «el mejor segundo semestre de la historia» para compensar el flojo inicio de 2026 y pide a la organización «hacer más en menos tiempo», en un contexto marcado por los problemas de la cadena de suministro.

Sin embargo, desde dentro de la compañía consideran injusto que la dirección sitúe el foco sobre la plantilla cuando gran parte de las dificultades proceden de factores externos, como los retrasos en suministros, la escasez de motores o las tensiones geopolíticas que siguen afectando a la industria aeronáutica mundial.

Empeoran las condiciones laborales

Las críticas no se limitan a la carta de la dirección. Los trabajadores denuncian que las condiciones laborales se han ido deteriorando en los últimos años.

Entre las quejas más repetidas figuran el empeoramiento de los salarios de entrada, la prolongación de los contratos de prácticas, la falta de reconocimiento de la antigüedad generada durante esos periodos y la pérdida progresiva de servicios considerados esenciales dentro de las factorías.

A ello se suma ahora la decisión de limitar el teletrabajo a un único día semanal. Una medida que ha generado especial rechazo entre los empleados que residen lejos de los centros de trabajo y que habían organizado su vida familiar y personal en torno a un modelo híbrido más flexible.

La decisión resulta todavía más difícil de entender para parte de la plantilla porque coincide con la intención de la compañía de cerrar algunos edificios durante agosto para reducir costes energéticos. Los trabajadores consideran contradictorio restringir el trabajo remoto mientras se argumenta la necesidad de ahorrar en consumo eléctrico.

También ha generado malestar la política vacacional prevista para este verano. Según las fuentes consultadas, Airbus obligará a que los empleados disfruten al menos tres semanas de vacaciones durante agosto para facilitar ese cierre parcial de instalaciones.

La plantilla superó los objetivos de 2025

La sensación de agravio se ha intensificado porque los trabajadores consideran que la dirección está cuestionando su rendimiento pese a que el pasado ejercicio consiguieron superar las previsiones de entregas.

Airbus cerró 2025 con 793 aviones entregados, por encima de los objetivos revisados por la compañía, pese a los problemas de calidad y suministro que afectaron a distintos programas.

Para 2026, el fabricante europeo se ha fijado el ambicioso objetivo de entregar 870 aeronaves comerciales, es decir, más de un centenar de aviones adicionales respecto al ejercicio anterior.

No obstante, distintos analistas y la propia compañía han reconocido durante los últimos meses que la consecución de esa meta sigue condicionada por las dificultades de suministro, especialmente en motores y componentes críticos.

Precisamente por ello, numerosos trabajadores interpretan la carta de la dirección como una reprimenda injustificada. Según explican, la mayoría confiaba todavía en poder acercarse al objetivo anual pese al complejo entorno internacional.

El malestar ha alcanzado tal nivel que algunos empleados empiezan a preguntarse si el endurecimiento de las condiciones laborales y la presión creciente sobre la producción persiguen, de forma indirecta, favorecer una salida voluntaria de trabajadores sin necesidad de abrir procesos formales de ajuste.

La crisis interna llega, además, en un momento especialmente delicado para Airbus, inmersa en importantes retos industriales y estratégicos tanto en el negocio de aviación comercial como en el ámbito de Defensa, donde acaba de impulsar una nueva iniciativa europea para el desarrollo de un futuro caza de combate tras el bloqueo del proyecto franco-alemán.