El contagio de las turbulencias en las economías emergentes ha sido limitado
Las turbulencias no se han extendido a todas las regiones y el contagio ha sido limitado
El BPI dice que no todas las economías avanzadas salieron indemnes
Las turbulencias en las economías emergentes no se han extendido a todas las regiones y el contagio ha sido limitado, sin estampidas de las gestoras de cartera, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI).
No obstante, en su informe trimestral de septiembre, publicado hoy, el BPI dice que «no todas las economías avanzadas salieron indemnes» y «las repercusiones llegaron a afectar incluso a la zona del euro, sobre todo a su periferia más débil».
«Con la inestabilidad en Turquía, la intensificación de la aversión al riesgo y la retirada de los inversores globales, las cotizaciones bursátiles de los bancos más expuestos a este país sufrieron un revés» y algunos diferenciales soberanos se ampliaron, comentó el jefe del Departamento Monetario y Económico del BPI, Claudio Borio, al presentar el informe.
Borio añade que «Italia fue el país más perjudicado» porque «la incertidumbre política ya había sacudido a los mercados en mayo y sus bancos todavía están lastrados por préstamos dudosos».
Además, advierte Borio, «el vínculo entre soberanos y bancos, tan evidente durante la crisis de la deuda de la zona del euro, se ha estrechado aún más» en Italia.
También espera que «en algún momento se produzcan nuevas turbulencias, ya que los mercados de las economías avanzadas están sobrevalorados, las condiciones financieras son demasiado laxas y la deuda es excesiva en todo el mundo».
Las economías de mercado emergentes se han encontrado bajo presión los últimos meses, lo que ha provocado un ascenso de los rendimientos de sus bonos y una depreciación de sus monedas.
Tres factores han afectado a las emergentes: el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos (EEUU) y la apreciación del dólar, las tensiones comerciales y los indicios de una desaceleración en China.
El préstamo en dólares a entidades no bancarias residentes en economías emergentes se ha duplicado desde la Gran Crisis Financiera hasta los 3,7 billones de dólares (3 billones de euros), sin incluir el endeudamiento en dólares a través de intercambios (swaps) de divisas, que puede alcanzar la misma magnitud.
Algunos países, como Argentina y Turquía, se han visto inmersos en crisis.
Ambos tienen elevados déficit por cuenta corriente, Argentina usó la deuda del mercado de divisas para financiar un alto déficit fiscal, mientras que Turquía registró un auge del crédito al sector privado.
Los bancos extranjeros tenían, a finales de marzo, 223.000 millones de dólares (190.600 millones de euros) en préstamos pendientes, posiciones en valores y otros activos frente a residentes en Turquía.
Los contagios se han producido a países con inflación y déficit por cuenta corriente más elevados, que sufrieron depreciaciones de sus divisas más fuertes.
La tensión en los mercados de bonos soberanos italianos, junto con la crisis de la lira turca, presionaron a los bancos de la zona del euro, que bajaron en bolsa casi un 20 % desde mediados de mayo y hasta mediados de septiembre, según el BPI.
La caída en bolsa de los bancos italianos fue del 24 %; de los españoles del 22 %; de los franceses y alemanes del 18 %; de los holandeses del 16 %; y de los portugueses del 12 %.
Las pérdidas entre mediados de mayo y hasta finales de julio fueron más agudas para los bancos en Francia, Italia y España por sus exposiciones a Italia.
Las turbulencias en Turquía tuvieron un impacto en los bancos más expuestos, pero las pérdidas no fueron proporcionales al tamaño de las exposiciones, según El BPI.
Los créditos denominados en liras de los bancos españoles eran a finales de marzo de 48.000 millones de dólares (41.000 millones de euros) y los de los bancos franceses de 18.000 millones de dólares (15.400 millones de euros).
Los bancos italianos tenían una exposición total a Turquía de 67.000 millones de dólares (57.300 millones de euros) y los holandeses de 34.000 millones de dólares (29.000 millones de euros) a finales de junio de 2017, cantidad que bajó notablemente a mediados de 2018 por la depreciación de la lira.
«Dado que las tasas de interés todavía son inusualmente bajas y los balances de los bancos centrales siguen más abultados que nunca, quedan pocos remedios en el botiquín para devolver la salud al paciente o tratarlo en caso de recaída. Las autoridades económicas y los participantes en el mercado deberían prepararse para una convalecencia larga y complicada», concluye Borio.
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