El consumo interno se frena en julio y da otra señal del inicio de la crisis económica
Calviño no descarta una recesión: «Hay que prepararse para lo peor»
Crisis inminente: Funcas alerta de una fuerte desaceleración en otoño y Mapfre teme una recesión en 2023
El consumo interno se ha frenado en julio en España y ya hay algunos sectores cuyas ventas diarias han estado por debajo de las de julio de 2021, como la fabricación de productos de farmacia. Así lo refleja la estadística de ventas diarias que publica el Ministerio de Hacienda, que muestra que en julio ascendieron a 3.622 millones de euros, superiores a las de un año antes pero inferiores a los 3.923 millones de junio. Es un dato más que acerca la crisis económica, anunciada por todos los organismos nacionales e internacionales para después del verano, cuando finalicen las vacaciones y comience el otoño.
Según los datos de Hacienda, en julio el incremento sobre el año anterior ha sido del 26% -todavía hubo restricciones por el coronavirus-, porcentaje inferior al 30% de junio y el peor de los siete meses que van transcurridos de este año.
Hay algunos sectores muy significativos. Por ejemplo, las ventas diarias en el sector de la alimentación han crecido un 20% sobre julio de 2021, frente al 28% de junio. La industria textil y el calzado, un 17%, también inferior a la de junio y mayo. La fabricación de productos farmacéuticos está en negativo comparado con julio de 2021, igual que la ingeniería civil, mientras la construcción crece un 7,9%.
Lo que sí se está comportando bastante mejor que en julio pasado -aunque baja respecto a junio- son la hostelería, los servicios de alojamiento, y la electricidad. Estos sectores están tirando del consumo estos meses de verano y de recuperación del turismo, a la espera del fin de la temporada de vacaciones y la vuelta de las familias a la normalidad y a la cuesta de septiembre.
Crisis económica
El consumo interno es una de las claves que muestran la evolución de la economía nacional. Hasta junio ha ido mejorando las cifras del año pasado, y el PIB del segundo trimestre ha aumentado en un 0,6%, según el INE, mejor de lo esperado. Pero el freno de esa evolución en julio anticipa lo que muchos expertos ya han dicho públicamente: la desaceleración es evidente a partir de otoño y la recesión podría llegar a España en el cuatro trimestre del año y el primero de 2023.
La propia vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha reconocido ya públicamente que «hay que prepararse para lo peor» a partir de otoño, con la amenaza constante del corte del gas que llega a Europa de Rusia.
Otro termómetro es el empleo. En julio el paro aumentó en 3.000 personas, el pero mes de julio desde que hay registros, y los afiliados a la Seguridad Social se redujeron en más de 104.000 desde el 15 hasta el 31 de julio. Y este miércoles el Ministerio que dirige José Luis Escrivá ha publicado los datos reales hasta el 16 de agosto y la afiliación vuelve a bajar en más de 118.000 personas.
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