¿En qué consiste la calificación crediticia o ‘rating’?
Los inversores precisan de instrumentos y datos a través de los cuales poder estudiar cuál es el riesgo que toman en una inversión y la fiabilidad de la empresa. Para ello, es necesaria una evaluación por parte de profesionales independientes. A partir del estudio de distintas variables, se establece una nota que da una imagen de la calidad de la deuda que emite la institución o empresa.
Esta valoración la realizan empresas especializadas llamadas agencias de calificación crediticia o rating. Las más conocidas son Standard and Poor’s, Fitch y Moody’s. La labor de estas compañías, en general, no se pone en duda, aunque hayan podido cometer algún error. El más sonado fue el precursor de la gran crisis bancaria. Lethman Brothers, que quebró, presentaba una valoración crediticia de alta calidad cuando una parte importante de las hipotecas que había concedido eran de las llamadas basura.
¿Cómo se establece la valoración de rating?
Los aspectos que se tienen en cuenta a la hora de establecer la valoración crediticia son los siguientes:
- Crecimiento previsto: si una empresa presenta una solvencia tal que le permite seguir en buena línea en un largo plazo, más seguridad de la inversión.
- Estabilidad en la estructura: las empresas que tienen un organigrama sólido y que no presentan disputas internas pueden tomar decisiones de una forma más consciente y teniendo en cuenta el bien general de la compañía y no intereses particulares.
- Facilidad para sortear riesgos: la presencia de planes de contingencias y fondos de reservas abundantes son otro punto que mitiga riesgos.
- Nivel de endeudamiento: evidentemente, cuanto menor sea el endeudamiento de la empresa, mayor facilidad para devolverlo.
¿Qué permite valorar el rating?
Los puntos que se pueden analizar a partir de estudio del rating son:
- Rentabilidad de la inversión: a partir del valor del rating se establecen aspectos como, por ejemplo, el coste de una emisión de deuda. En este caso, hay que tener en cuenta que, a menos calificación, mayor será el interés porque así también lo es el riesgo que asume el inversor.
- Riesgo de la inversión: en relación con el punto anterior, a peor rating, más riesgo contraído. Por ejemplo, el gobierno alemán llegó a cobrar por emitir deuda. Es decir, había inversores que, antes que disponer su dinero en otra deuda más arriesgada (como la de países del sur de Europa) preferían resguardar sus ahorros, aunque ello suponía pagar un pequeño coste. Es una situación, eso sí, que difícilmente se repetirá.
- Evolución futura de la empresa o Administración: dado que uno de los aspectos que centran el estudio del rating es cómo se espera que la empresa evolucione en un futuro, a mejor rating mejores resultados esperados.
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