Economía
AHORRO

‘Calma chicha’ en los depósitos: las ‘fintech’ y la banca pequeña aprovechan para captar clientes

Con productos de pasivo con hasta el 4% de rentabilidad, las entidades más tecnificadas pelean por ganar cuota de mercado

Calviño presiona a la banca: «Tiene que empezar a remunerar los depósitos»

Por qué los bancos no pagan por los depósitos y siguen esperando una crisis

El español medio apenas rentabiliza el dinero que tiene depositado en los bancos. La vida está cada día más cara y el dinero vale, cada día, menos… A principios de mes, el ahorrador que llevaba su dinero al banco apenas recibía el 1,33%. Y eso, pese a que las hipotecas han subido ocho veces desde 2022  y la marcha de la economía y la inflación han hecho que el Banco Central Europeo (BCE) haya fijado en el 4% la llamada «facilidad de depósito». El malestar de los clientes bancarios aumenta al mismo ritmo en que los medios presionan para saber si la gran banca desencadenará una guerra de pasivo que no se conoce desde hace décadas. La polémica política está al cabo de la calle hasta el punto de que la ministra de Economía, Nadia Calviño, pedía a la banca que aumente la remuneración de los depósitos.

En un acto organizado en Santander por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), Calviño aseguraba que: «el sector bancario español tiene que empezar a transmitir la subida de los tipos de los ciudadanos». De hecho, ese será un asunto central en la reunión que mantendrá, hoy, la vicepresidenta primera del gobierno con las asociaciones bancarias.

Sea como fuere, la gran banca no paga al ahorrador por su dinero. Con la caja llena de liquidez acumulada en la pandemia y favorecida por las agresivas políticas de facilidad de crédito mantenida por el BCE en estos últimos años, los bancos no necesitan captar dinero de los ahorradores para invertirlo en créditos.

Después de años con tipos de interés negativos en los que tener dinero depositado en el Banco Central le costaba dinero, y en los que aguantaron el aumento de costes sin cobrar al depositante por tener su dinero en cuenta corriente, las principales entidades ven cómo el mercado les cambia el paso. La lucha contra la inflación del BCE (traducida en subida de tipos) les permite ahora recuperar rentabilidad en sus depósitos y en sus inversiones en deuda pública -acumulada estos últimos años- sin tener que pagar por el dinero de sus clientes. Pero no todos piensan igual.

La ganancia del pescador

Los bancos tradicionales tienen la caja llena de Letras del Tesoro y Bonos y Obligaciones del Estado y de deuda corporativa privada. Ahora, esos instrumentos -comprados con tipos negativos o muy bajos- ofrecen una rentabilidad aceptable que equilibra las pérdidas latentes de sus carteras. Además, quien necesita un crédito ha de pagar unos tipos interesantes para el prestamista (la banca paga el 3,75% al BCE) que, en el consenso de las grandes entidades, «hacen recuperar la normalidad en el negocio».

Las quejas de los grandes clientes (empresas, grandes patrimonios) son atendidas por la banca tradicional con remuneraciones más próximas a los tipos que marca el BCE. Pero, el pequeño ahorrador ha de buscar otras vías. Las colas de pequeños inversores a las puertas del Banco de España para comprar Letras del Tesoro trascendían una moda puntual. Mostraban que la banca tradicional no resuelve sus necesidades de la forma en que el ahorrador medio pretende: sin riesgo.

Los grandes (y medianos) bancos españoles ofrecen todo tipo de productos alternativos a los depósitos como seguros de ahorro o fondos de inversión garantizados. Aunque eso no acaba de convencer a los ahorradores.

Y en ese río financiero en el que nunca pasaba nada desde que el BCE cambió su política hacia el encarecimiento del precio del dinero, la banca alternativa -las llamadas fintech o neobancos- han encontrado un filón para captar clientes y dinero que gestionar.

La banca extranjera juega también su papel en esta carrera por captar clientes, aunque la competencia de las fintech es cada día más sólida, habida cuenta de que se trata, por su propio origen y estructura, de una banca crossborder, sin fronteras.

Los expertos consultados señalan el caso de los expatriados (estudiantes, ejecutivos…) que se trasladan a otro país, incluso dentro de la Unión Europea, que encuentran dificultades para abrir una cuenta en un banco tradicional de su país de destino.

Hablar de fintech es hablar de un concepto demasiado abierto. En puridad, se trata de empresas nacidas como desarrolladores de tecnología financiera (origen del término) que, con el tiempo, se han convertido en auténticos competidores de la banca tradicional. Se trata de compañías que, hoy, buscan ganar dimensión y clientes y recurren a los depósitos como producto gancho y con ofertas que llegan al 4% de interés.

El ordenador y el móvil con acceso a internet llegan a todas partes. Eso le permite, por ejemplo, solventar concretas de clientes específicos. Para ese tipo de necesidad, neobancos como el alemán N26 permiten la apertura de una cuenta en cualquier parte y con total facilidad. Presente en España, N26 ofrece una Cuenta Ahorro al 2,26 % TAE (2,26% TIN anual) sin condiciones; (solo un máximo de 50.000 euros) y es 100% flexible.

Algunas de estas fintech surgieron como empresas especializadas en servicios concretos, aunque luego han ampliado su catálogo, como Wizink. La entidad que preside Joaquim Saurina ha pasado de gestionar tarjetas de crédito a competir allí donde la gran banca española no quiere entrar: la remuneración de los depósitos. El titular del emblemático WiZink Center de Madrid ha abierto un auténtico frente en esa guerra del pasivo no declarada al ofrecer el 3,3% a doce meses.

Se trata, pues, de tecnológicas «que se han convertido en bancos, algunos incluso con ficha bancaria oficial, que pueden competir abiertamente con la banca tradicional gracias a que tienen una aplicación móvil para los teléfonos inteligentes muy atractiva, muy sencilla y que facilita enormemente el trato con el cliente», señalan expertos del sector.

«Estas fintech han tenido acceso a segmentos de mercado que no eran aprovechados por los grandes bancos», añaden los mismos expertos que señalan que «desde su origen al momento actual estas empresas han ganado experiencia, han ganado músculo y, dado que -comparadas con la banca tradicional- apenas tienen gastos fijos, están en condiciones de ofrecer unos tipos de interés más atractivos».

Es, por ejemplo, el caso del holandés Bunq que opera con 15 monedas diferentes dentro del Espacio Económico Europeo (EEE). O el de la británica Revolut. Ambos empezaron como una fintech pura, pero han acabado con ficha bancaria oficial. Aunque Bunq ofrece en Holanda tipos de hasta el 2,5%, en España sólo comercializa varios planes de cuenta corriente cargada de servicios para profesionales y negocios. Eso sí, en ambos casos, los servicios son bajo suscripción mensual.

Por su propia estructura, los también llamados neobancos se ahorran dos de los mayores costes operativos que afronta la banca tradicional: la red de oficinas y una extensa nómina de profesionales. Con sus servicios centralizados a través de internet o el móvil, estas entidades basadas en tecnologías punta pueden ofrecer un trato directo a sus clientes sin necesidad de contratar a miles de empleados.

Eso por no hablar de otro de los mayores focos de coste que tiene la banca tradicional: todos los gastos de control e identificación de los clientes a los que les exigen los bancos centrales para luchar contra el blanqueo de capitales o el crimen organizado. Algo que, para la banca tradicional, supone «costes muy elevados» y que «las fintech resuelven con programas de inteligencia artificial en cuestión de minutos».

Oferta en España

Los expertos consultados recuerdan el desembarco de ING Direct en España. «Es la misma filosofía, sólo que, entonces, la tecnología era diferente porque cuando el banco holandés entró en España estábamos en los inicios de internet», recuerdan. Hoy, ING ofrece el 1,25% de interés en su producto estrella, la Cuenta Naranja, para cualquier cantidad, sin plazo predeterminado y con liquidez inmediata.

Para los analistas de HelpMyCash, «la subida de los tipos de interés debería haber empujado al alza la remuneración de los depósitos, pero estas mejoras se han producido de forma muy desigual en el mercado».

La pertenencia al Espacio Económico Europeo (EEE) y a la adhesión al euro facilita mucho las cosas. La libertad de movimiento de capitales del EEE facilita el acceso del ahorrador español a productos como los de Banco Mediolanum que remunera al 4% TAE con su Depósito 4.0 para nuevos clientes con una duración de seis meses. Eso sí, para lograr esa rentabilidad hace falta tener al menos 3.000 euros en productos de inversión del banco o domiciliar una nómina o una pensión de al menos 700 euros.

Italia tiene un sector fintech bien desarrollado y competitivo: BFF Bank, paga el 3,55% TAE a seis meses con la Cuenta Facto; mientras Banca Sistema ofrece el 4,08% TAE en un depósito a tres años.

Las entidades españolas no se quedan atrás. Mientras las grandes entidades centran su ofensiva en cuentas online libres de gastos y comisiones, las entidades pequeñas se apuntan a la remuneración del pasivo.

Así, Cajamar ofrece el Depósito ¡Hola!, a doce meses con una rentabilidad del 2,78% TAE. Mientras, Banca March abona el 2,60% TAE con su Depósito Avantio a un año. A doce meses también, Pibank paga el 3,34% TAE. Targobank comercializa tres plazos fijos a 12, 18 y 24 meses con un interés que va del 2,75% TAE para el plazo más breve al 3% TAE.