Economía
Energía

La Asociación Internacional de Energía asegura que un futuro energético más limpio está a nuestro alcance

Desde que comenzó a surgir la escala de la crisis económica generada por el coronavirus, la Asociación Internacional de Energía (AIE) ha estado encabezando a los llamados a los gobiernos para que la recuperación sea lo más sostenible y resistente posible. Esto significa abordar de inmediato los problemas centrales de la recesión mundial y el aumento del desempleo, pero es fundamental adoptar medidas que también tenga en cuenta el desafío clave de construir sistemas de energía más limpios y seguros.

A medida que diseñan planes de recuperación económica, los responsables de la formulación de políticas tienen que tomar decisiones de enorme trascendencia en un espacio de tiempo muy corto. Estas decisiones darán forma a la infraestructura económica y energética en las próximas décadas y es casi seguro que determinarán si el mundo tiene la oportunidad de cumplir sus objetivos energéticos y climáticos a largo plazo.

El Plan de Recuperación Sostenible que se establece en este informe muestra que los gobiernos tienen hoy una oportunidad única para impulsar el crecimiento económico, crear millones de nuevos puestos de trabajo y reducir estructuralmente las emisiones de gases de efecto invernadero. Este trabajo se realizó en colaboración con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Crecimiento económico 

Este plan muestra que es posible estimular simultáneamente el crecimiento económico, crear millones de empleos y hacer que las emisiones sufran un declive estructural . A través de evaluaciones detalladas de más de 30 medidas específicas de política energética que se llevarán a cabo durante los próximos tres años, este informe considera las circunstancias de los países individuales, así como las líneas de proyectos existentes de energía y las condiciones actuales del mercado. Lograr los resultados que se describen a continuación requeriría una inversión global de aproximadamente 1 billón de dólares anuales durante los próximos tres años. Esto representa aproximadamente el 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

Este plan puede agregar 1,1 puntos porcentuales al crecimiento económico mundial cada año. Impulsaría el crecimiento anual de los países en desarrollo en alrededor de 1,3 puntos porcentuales y llevaría a que el PIB mundial fuera un 3,5% más alto en 2023 de lo que hubiera sido de otra manera. También aportaría beneficios duraderos a la economía mundial porque la inversión en nueva infraestructura, como redes eléctricas y edificios e industrias más eficientes desde el punto de vista energético, mejoraría la productividad general tanto de los trabajadores como del capital.