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El 70% de las pymes no puede acceder a las ayudas de Sánchez pese a que hay 11.000 millones sin gastar

Los exigentes requisitos para acceder a las ayudas directas para pymes, autónomos y empresas afectados por la pandemia ha dejado a siete de cada diez compañías sin poder acceder a ellas. Y no es por falta de fondos: todavía quedan sin gastar cerca de 11.000 millones procedentes de las medidas desplegadas para hacer frente a la pandemia y las lineas de créditos ICO.

En menos de dos semanas se cumplen dos años desde el estallido de la pandemia y uno desde que Pedro Sánchez anunciase a bombo y platillo una partida de 7.000 millones de euros en ayudas directas para empresas que hubiesen sufrido el impacto de la crisis del Covid-19 y de las restricciones derivadas de la pandemia en sus cuentas. Ahora, 353 días después, ha quedado demostrado que las ayudas directas han sido un fiasco. Los duros requisitos del Ejecutivo socialista para poder acceder a estos fondos hacen que el 42% de los 7.000 millones de euros aprobados para ayudar a las empresas más afectadas por la pandemia aún no se han repartido y en torno a un tercio se quedarán previsiblemente sin ejecutar, ya que las solicitudes registradas no cubren todos los recursos a disposición de las comunidades autónomas.

En estos momentos, sólo Baleares y Canarias, a las que les correspondían un total de 2.000 millones de esas ayudas directas -1.000 a cada una- han repartido la totalidad de sus fondos. De esta forma, el 30% de los 5.000 restantes, unos 2.000 millones, se han dejado sin gastar y las comunidades tendrán que devolvérselos a Hacienda. A esos 2.000 millones que las autonomías no han repartido hay que sumar los más de 9.000 millones de las líneas del Instituto de Crédito Oficial (ICO) que todavía no han sido comprometidos, aunque, a diferencia de las ayudas directas de Sánchez, siguen disponibles para su solicitud.

Pero, ¿por qué las empresas, que siguen sin recuperarse de los estragos de la pandemia, no han agotado los fondos? La respuesta es sencilla: los duros requisitos impuestos por el Gobierno socialista para acceder a estas ayudas. En términos generales, las ayudas están destinadas a autónomos y pymes de los sectores más afectados por la pandemia -principalmente hostelería, turismo y comercio-, cuyos ingresos hayan caído más de un 30% con respecto a 2019, año en el que no pudieron registrar pérdidas.

Las ayudas directas de Sánchez se han diseñado para pérdidas de ingresos grandes, lo que reduce el impacto de las ayudas, según ha denunciado UPTA, que calcula que las autonomías tendrán que reintegrar al Estado más de 2.500 millones no ejecutados. «En general, la planificación de estas ayudas ha sido un auténtico despropósito, desde su concepción por parte del Ministerio de Asuntos Económicos, hasta las adaptaciones que se han desarrollado en el seno de los Gobiernos autonómicos», aseguraba el presidente de UPTA, Eduardo Abad, que cree que la Administración no ha estado a la altura de las necesidades del tejido .

A su juicio, para los autónomos y pymes hubiera sido clave poder usar el dinero para pagar deudas con la Seguridad Social o con Hacienda, algo no previsto en unas ayudas pensadas para el pago de deudas contraídas desde marzo de 2020, como pagos a proveedores, suministros, arrendamientos o préstamos. En el mismo sentido, el presidente de ATA, Lorenzo Amor, considera que había demasiadas trabas para que los autónomos pudieran acceder a estas ayudas.