Hacienda castigará con más impuestos a los extranjeros que inviertan en empresas españolas

María Jesús Montero
La actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su etapa en la Junta de Andalucía. / Foto: Junta de Andalucía
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El ministerio de Hacienda castigará con más impuestos a los inversores extranjeros que quieran realizar inversiones en empresas españolas. No habrá solo una subida del Impuesto de Sociedades. El Gobierno estudia ampliar esa subida con el objetivo de incrementar la recaudación fiscal y hacerlo castigando fiscalmente también a aquellas sociedades que saquen beneficios en forma de dividendos fuera de España.

El PSOE ha confirmado ya su propósito de acabar con la posibilidad de las empresas de aplicar deducciones fiscales hasta quedar en pagos que pueden rondar un tipo real del 5% ó el 7% de forma habitual. El Gobierno socialista aplicará un tipo mínimo del 15% para las empresas, tal y como adelantó OKDIARIO.

Pero los socialistas temen que con eso no sea suficiente ante el incremento continuo de gasto que están anunciado. Y por ello preparan ya nuevas subidas. En concreto, para las empresas que “desvían” beneficios. El problema de este calificativo es que, dependiendo de cómo se regule, puede considerar desvío de beneficios todo reparto de dividendos con inversores extranjeros, algo que castigaría más a las empresas más internacionalizadas. Y es que las grandes del IBEX cuentan todas ellas con grandes fondos en su accionariado y, por lo tanto, el reparto habitual de dividendos supondría destinar beneficios fuera de España: a los países de procedencia de cada fondo o empresa socia.

“La escasa recaudación del Impuesto de Sociedades no es un problema únicamente español, pero en nuestro país presenta una magnitud superior a la media de la OCDE”, aclaraba el documento original de debate de este nuevo castigo fiscal. “Debe apoyarse la reciente propuesta de creación de un Impuesto sobre la cifra de negocios para las empresas que operan en la economía digital”, añade ese documento; “también hay que reconsiderar la exención de plusvalías interiores y de las exenciones por doble imposición que no respondan estrictamente a evitar dobles imposiciones”; y además buscar una “revisión de todos los incentivos y regímenes especiales con criterios de coste beneficio y equidad, considerando el derecho comparado, en particular, el régimen para entidades de tenencia de valores extranjeros”.

Pero la propuesta, por si eso fuera poco, recoge dos puntos adicionales de presión y castigo a las empresas: el primero, dar “publicidad de los beneficiarios de los incentivos –a partir de cierto importe– para explicitar los casos en los que son las mayores empresas las que acaparan los incentivos”. Y, en segundo lugar, la “creación de un impuesto sobre beneficios desviados (existente en Reino Unido y Australia). Alternativamente, impuesto sobre anunciantes en Internet (gravamen indirecto de Google y similares)”.

Según los cálculos de los socialistas, las medidas anteriores proporcionan una recaudación acumulada de 4.000 millones de euros.

Y esa cifra, sumada a la subida del impuesto del diésel -unos 2.000 millones- y la presión inspectora extra -otros 2.000 millones más-, arroja casualmente la cifra de 8.000 millones que, como adelantó OKDIARIO, fue debatida y aprobada en la Comisión Delega de asuntos económicos.

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