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Juegos Olímpicos de Invierno Milán Cortina 2026

Oriol Cardona, de bombero forestal a histórico campeón olímpico: «Es un honor seguir el legado español»

OKDIARIO conversa con el flamante doble medallista olímpico en los Juegos de Invierno

El catalán, con un oro y un bronce, ya es el deportista español más laureado de la historia en los JJOO de Invierno

Toma el relevo del mítico Paquito Fernández Ochoa, único oro español en invierno hasta la fecha

«¿Me escuchas bien? Hay poca cobertura». Es primera hora de la tarde del pasado domingo cuando Oriol Cardona (Gerona, 1994), que se dirigía en una furgoneta a la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno, atiende la llamada de OKDIARIO. «No tengo mucho tiempo para mí, estoy un poco abrumado porque esto no me había pasado nunca», contesta en cuanto las señales de radiofrecuencia se lo permiten a su llegada a Verona. Es el deportista del momento, el sucesor de Paquito Fernández Ochoa, el que ha logrado un oro olímpico de invierno para España 54 años después y copa las conversaciones.

«Es un orgullo y un honor continuar con el legado español en unos Juegos de Invierno. Espero que tardemos mucho menos en sacar otro oro en el futuro», asegura. España sólo se había colgado cinco medallas de invierno en toda su historia y Oriol Cardona, en apenas 48 horas, las consiguió a pares. Se bañó en oro en el sprint y en bronce en el relevo mixto -junto a una heroica Ana Alonso que compitió lesionada- para convertirse en el deportista español más laureado en invierno. «Lo he celebrado durmiendo, que han sido unos días un poco estresantes. Entre una cosa y otra he dormido poco», reconoce.

La de Oriol Cardona es una de esas historias en las que la obsesión vence al talento, aunque de lo segundo no va corto. Siempre ha compaginado su formación académica y deportiva con algunos empleos para ganarse la vida. Ha sido ayudante de los bomberos forestales, se sacó el carnet para conducir camiones e hizo algunos trabajos como modelo hasta que el esquí de montaña fue elevado de estatus por el Comité Olímpico Internacional. Lo aparcó todo, vida social incluida, y se centró en su deporte. Tenía que salir bien porque era su plan A y no tenía B. Y vaya si ha salido. Ahora los entrenamientos extremos en Noruega junto a Kilian Jornet tienen su fruto. «Lo celebraré bien cuando llegue a casa», augura Oriol Cardona.

Pregunta. ¿Cuánto le ha sonado el teléfono en los últimos días?

Respuesta. No estoy nada acostumbrado a esto, no me había pasado nunca. Estoy un poco abrumado, no tengo mucho tiempo para mí, pero está muy bien este es interés. Estoy encantado de atender a todo el mundo, pero poco a poco porque si no voy a estallar (risas).

P. ¿Ya es consciente de la magnitud de su hazaña?

R. No sé, supongo que cuando aterricemos en casa lo voy a ser un poco más. De momento ya he visto que ha salido en todos los sitios, que hay un interés general muy grande y yo encantado de que sea así. No me lo esperaba, la verdad.

P. Habían pasado 54 años del último oro de España en unos Juegos de Invierno.

R. Es un orgullo y un honor continuar con el legado español en unos Juegos de Invierno. Espero que tardemos mucho menos en sacar otro oro en el futuro. Lo que veo es que en nuestro país, que no es especialmente de nieve, es difícil entrenar en buenas condiciones en deportes de invierno. Nosotros no necesitamos de tantísima nieve para para entrenar, ya que las carreras son muy cortas y y con poca nieve pues nos nos basta. Confío en que no tardaremos tanto en conseguir otro oro.

P. ¿Cómo lo ha celebrado?

R. Durmiendo, que han sido unos días un poco estresantes. Entre una cosa y otra hemos dormido poco. Ayer festejamos un poco, pero no hasta muy tarde y a la una o dos estábamos ya de vuelta al hotel. Ya lo celebraremos bien cuando volvamos a casa.

P. ¿Mentalmente han sido mas complicado los días previos a la carrera o el día de la carrera?

R. Sentí mucha presión los días previos, bastante autoimpuesta por mí porque yo quería luchar por ese oro. Literalmente soñaba con ganar esa carrera. Lo días previos fueron más intensos, pero el día de la carrera fue más tranquilo aunque no fue como una carrera normal. Fue algo único, la primera vez en unos Juegos Olímpicos.

P. ¿Qué pensó en los metros finales? Tuvo distancia para visualizar la medalla.

R. Sí, tenía ventaja, pero yo creo que no fue hasta hasta dos curvas justo antes de meta que no visualicé la victoria, ya que me podía pasar cualquier cosa y no quise pensar en ello hasta hasta cruzar la meta. Justo antes de llegar mire para atrás, vi que la diferencia con el atleta neutro era suficiente y fue cuando empecé a saborear la victoria.

P. ¿Después de ganar la primera medalla le costó volver a concentrarse para pelear por la segunda?

R. Todo lo contrario. El hecho de correr ya la primera carrera y tener entre comillas el trabajo hecho y sacarme toda esa presión de encima, pues fui bastante más relajado. Al mixto iba muy confiado de mis fuerzas y así se vio. Corrí y corrimos muy bien y y nada.

P. Usted ha pasado también por lesiones graves. ¿Le ayudó para que Ana llevara todo mejor?

R. Intenté estar a mi modo y todo lo que pude a su lado e intenté transmitirle toda mi confianza sin ser pesado y sin hacerla pensar demasiado en en los Juegos. Pero bueno, al final creo que ya ha tenido más lesiones en su vida que yo, por lo que ella me tendría que dar el máster a mí. El resultado que conseguimos juntos, después de todo lo que ha pasado, me hizo muy feliz.