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Liga Santander: Sevilla 2 - Barcelona 4

Messi tiene un color especial

Leo Messi asaltó Nervión con un hat-trick y una asistencia de gol ante un bravo Sevilla que se desinfló en la segunda mitad.

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Leo Messi no tiene igual en la Liga. El argentino ganó él solito un partido duro y complicado en Sevilla que bien vale un campeonato. Un hat-trick del capitán azulgrana terminó con las esperanzas del Real Madrid y del Atlético de una hipotética remontada en el torneo de la regularidad.

Con una pasmosa efectividad, Messi dio la vuelta a un partido que se puso muy feo para los culés ante el dominio del Sevilla en la primera mitad. En la segunda, Valverde acertó con los cambios ante unos locales que pensaron en guardar la ropa y que pagaron muy caros sus fallos en el seguimiento a un jugador que marca las diferencias y que da títulos.

El partido fue de una intensidad extraordinaria desde el inicio. Había cuentas pendientes entre ambos equipos por la eliminación en Copa del Rey de los hispalenses a manos de los azulgrana y esa circunstancia se notó en un Sevilla extramotivado. Machín planteó un sistema novedoso centrado en tapar todas las vías de recepción de balón de Messi, al tiempo que los suyos conseguían salir al contragolpe con éxito.

El Barça, por su parte, dominaba el esférico, pero carecía de profundidad suficiente como para poner en apuros a unos locales que se hacían fuertes en el poderío físico de Roc y Mercado. El Sevilla iba rotando sistemas volviendo loco a los visitantes. Si en defensa era un 4-5-1, en ataque jugaban un imprevisible 3-4-2-1 que hacía que Piqué se desgañitara dando instrucciones a los suyos. Era evidente que no era el mejor día para la reaparición de Umtiti tras varios meses de inactividad.

El Sevilla transmitía electricidad en cada una de sus acciones y rozando el ecuador de la primera mitad robaban un balón a Messi para montar una contra de libro con Ben Yedder atrayendo a los centrales y cediendo a Jesús Navas para que anotase de disparo tenso y cruzado.

El golpe pareció despertar a un Barcelona que incrementó su ritmo con posesiones más largas y terminando siempre jugando. En un rondo largo, apenas cinco minutos después del gol local, Messi daba la réplica con una volea espectacular a pase de Rakitic. El argentino, en la única ocasión en la que le perdían de vista, no perdonaba su cita con el gol de inapelable remate.

Los pupilos de Machín, sin embargo, no perdieron ni mucho menos la fe en sus posibilidades. Se fueron a buscar al Barça con una presión asfixiante en los últimos primeros 15 minutos y eso tarde o temprano acabaría dando sus frutos con un gol de Mercado al borde del descanso. Sarabia asistió de manera excelencia al centrocampista para que la rematase.

Pero la cosa no quedaba ahí. Los locales hostigaban a unos culés que pedían el descanso a gritos y Kjaer a punto estuvo de hacer el 3-1 de cabeza perdonando a Ter Stegen con casi todo a favor. La fortaleza física con la que terminaron los chicos de Machín hacía presagiar mucha acción para la segunda mitad.

Valverde cambia y acierta

El Barcelona necesitaba chispa y Ernesto Valverde supo leer a la perfección la situación dando entrada al descanso a Dembélé y Sergi Roberto. El Sevilla no estaba tan fiero como en la primera mitad y se notaba en sus acciones, cada vez más pausadas, más previsibles. Los hispalenses intentaban detener el juego rival con cambios, pérdidas de tiempo e interrupciones…

Pero Messi no entiende de desconexiones y a la mínima que tuvo hizo pagar caro a los locales sus errores. Vaclik la lió con un despeje que fue recuperado por Sergi Roberto, quien habilitó a Dembélé y éste vio a Leo en la frontal para que anotase con la diestra un golazo soberbio. El Sevilla falló en el peor momento.

Quedaban 25 minutos de partido y el Barça se fue a por la Liga. El equipo culé hostigó una y otra vez las inmediaciones de la portería local hasta que a falta de cinco minutos para el final volvía a aparecer Messi. El argentino fue el más listo de la clase anticipándose a la defensa local tras un disparo de Aleñá desviado. Una picadita sobre la salida de Vaclik le bastó para terminar con los locales. Por si fuera poco, Suárez puso la puntilla en el descuento para un resultado excesivamente holgado para los méritos de unos y otros, pero Messi es Messi. El delantero bien vale una Liga.